Recibirá el Centro Cultural Olimpo sus obras de arte
Gerda Gruber, Humberto Peraza, Juan Pablo Mier y Terán, y Rosario Guillermo participarán en una exposición que se inaugurará en el Centro Cultural Olimpo mañana a las 13 horas, en el marco del Mérida Fest 2022.
Gerda Gruber
Gerda participa con una escultura en madera de pino, con la que alude a la recuperación de las cosas y en las que deja sentir su preocupación por el entorno.
La forma de la naturaleza vegetal, en este caso los árboles caídos o quemados de la zona donde vive, se convierten en discurso personal.
“Todo tiene un cuerpo que le define, la relación interna y externa de espacios específicos tienen una señal lógica que se enmarca en un sistema. Y es con base en esa idea que nace la obra, el movimiento ondulado, y que en su ondulación genera un dibujo a lo largo que a su vez provoca una elegía continua”.
Gerda vive en Cholul y frente a su casa hay un monte donde hacen quemas, algo que le preocupa, por lo que por medio de la pieza que creó busca hacer un llamado de atención de las cosas que suceden en la región, mostrando el descuido del hombre y su impacto en la naturaleza.
Aludir a la naturaleza en las piezas que crea es una constante para la escultora, quien en las últimas décadas, desde que radica en Yucatán, ha llevado una filosofía que abraza la naturaleza, por el entorno que la envuelve, por lo que no puede evitar que ésta le emocione y le preocupe de diferentes maneras, por lo que generalmente está tratando de aportar algo en su obra, a los refugios, las semillas y el desarrollo de la evolución vegetal.
Destaca que la semilla es el refugio que conserva una vida y es algo que le inspira y plasma en una obra, a veces realizada en madera, o con bambú mezclado con henequén o tela, cerámica o barro, siendo que este último lo usa más últimamente como contenedores para conservar semillas, a manera de cápsulas del tiempo que entierra en alguna zona, en espera de que alguien la encuentre.
Respecto a la pieza con la que participa en el Olimpo, “Onda Piloto”, detalla que tiene acabados muy finos que le llevaron varios meses realizar, con los que busca resaltar los dibujos que se forman sobre la forma general, lo cual para ella es muy importante.
Resalta que la madera de pino tiene una vida interior que se desarrolla durante muchos años y cuenta una historia, ella la relaciona con la alegría, la comunicación entre las plantas por medio de sus raíces.
Humberto Peraza
Participa en la exposición en el Olimpo con la pieza “Batidor de alas blancas”, la cual hace algunos años estuvo también en una muestra individual que presentó en las salas del Olimpo.
Se trata de una nave propulsada por un batidor de chocolate, de Dzityá. El batidor propulsa una laja de cantera plana que tiene la forma de la proa y la popa de un barco, y de la proa y la popa salen unas varas de madera vertical que tensan las velas, que no son otra cosa sino hojas de palmera de areca. No faltan los mástiles de madera en un estilo muy simple, minimalista, los cuales utiliza como tensores del cordel de henequén.
Peraza señala que la pieza ha gustado mucho en las exposiciones de las que ha sido parte, y ahora la ha donado al municipio para que sea parte de la colección de la ciudad.
La pieza del escultor es contemplativa y reflexiva, por las formas interesantes que presenta, y la invitación a descubrir los secretos que encierran el tipo de naves como la que se recrea, y también por el uso de materiales naturales, los cuales dan cuenta de la diversidad del ecosistema y su utilización para crear piezas utilitarias o artísticas.
El escultor suele usar hilos, henequén, cantera y madera para crear sus piezas, pero en los últimos años también latón y materiales reciclados de talleres mecánicos o de los astilleros de Progreso, así como los viejos durmientes y clavos del ferrocarril, entre otros. Esto se puede apreciar en las dos exposiciones que actualmente tiene en Soho Galleries y Eliza Art Gallery.
Rosario Guillermo
La escultura participará en la exposición del Olimpo con la pieza “Tectónica”, de cerámica con base de madera, con dimensiones de 2 metros y 47 centímetros de altura por 78 y 64 centímetros.
Además, presentará “Colapso”, una instalación que será inaugurada en fecha por definir, en Animaya. Es una instalación de varias esculturas que están volando en el aire y que aluden a la pandemia de Covid-19.
“Estoy tratando de decir cómo el hombre ha colapsado el planeta. Y cuando creemos que ya se va a acabar el castigo con el Covid hay viene otro más porque hemos saturado el planeta”.
Lo importante, dice, es que hemos alterado la genética de virus y bacterias “porque somos demasiados”.
“Entonces está instalación, que son tres esculturas (todavía no se hace el montaje) es un poco complicada en la manera que voy a representar el colapso poniendo tres esculturas de gran tamaño volando en el aire, colapsada la estabilidad porque bien sabemos que los elementos están diseñados para ser estables sobre las esculturas, para que aunque sea en la posición que sea se sostengan, se desestabilicen, entonces es una manera en la que voy volando dos esculturas sobre una escultura central un poco representando al ser humano como en lugar de tener los objetos en su lugar los ha desubicado y todo eso tiene eso una consecuencia“, explica.
“La inconsciencia de la humanidad es alarmante verdaderamente porque me he dado cuenta de que hay gente que todavía no tiene conciencia de lo que está pasando, es precisamente por no tener un respeto y una actitud conciliadora con la naturaleza, lo cual es muy alarmante porque nosotros en realidad fuimos los últimos en llegar al planeta y no nos estamos portando como tal, nos estamos comportando como depredadores, como destructores. Esto es lo que le hemos demostrado al planeta, que somos destructores, porque sí hay muchas frases bonitas acerca del ingenio del ser humano pero si solamente fuera ingenio estaría bien pero no sabemos, también que hay mucha capacidad de destrucción y sabemos muy bien que el hombre puede ser muy bueno pero también ha demostrado que es capaz de ser muy malo”.
Juan Pablo Mier
La preferencia por la abstracción geométrica de Juan Pablo Mier y Terán en la escultura se remonta a los tiempos de su investigación de la escritura de la Civilización Maya.
Glifos convertidos en esferas y elipses, líneas, cilindros y puntos, colores, planos y ritmos uniformes a partir de la evocación de conceptos planimétricos intersecados u opuestos lo caracterizan. La obra escultórica se apropia así de “vacíos volumétricos” que se integran en formas.
“Estandarte Quiche” es una obra de cerámica blanca de baja temperatura, de 2006, con la que participará en la exposición en el Olimpo.
La obra mide 1.62 por .90 y .67 centímetros.
En documento que compartió el artista expone que los estandartes mayas son elementos que se encontraban usualmente en los accesos a sus templos, en ceremonias votivas y astronómicas así como acompañando a guerreros en conquistas con otros ciudades estados de la región.
“Son elementos mágicos y de bendición”.
Esta pieza escultórica contemporánea se realizó en 2006 en los talleres de la Fundación Gruber- Jez de Cholul Yucatan, en una residencia artística, pasando posteriormente al acervo de la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Mérida.
La obra se presentó por vez primera en la exhibición “Tridimensionalidad” de la Galería del Peón Contreras en 2007 junto a otros artistas plásticos que llevaban también Art in Residence (AIR).
Consta de tres secciones, fuste cilíndrico, arandela circular y cabeza de forma triangular trapezoide de redondeos orgánicos con una abertura central que permite la interacción de los vacíos.
Las obras escultóricas cerámicas realizadas en la década del 2010 al 2015 se caracterizaron por su tratamiento volumétrico cerrado. A partir de 2016 y hasta la fecha, las obras se crean en secciones y despieces orgánicos, placas curvas, elipses que se abrazan, sintetizando las formas.
“El contacto con artistas de Oriente en los talleres de Shigaraki, Japón SCCP en 2016, participando en la creación y filosofía de la cerámica esmaltada en hornos de Anagama, transitando entre el lenguaje caligráfico Shodo y el ensamble de piezas, dieron como resultado la profundidad volumétrica, que percibimos hoy en su obra plástica”, indica el documento.
La cerámica
Las esculturas de Rosario Guillermo son de cerámica, material que la yucateca siempre ha trabajado. “Esto es muy importante para mí. El material cerámica no es un material cualquiera, no es bronce, ni metal, no son materiales tradicionales de unas esculturas sino es un material ancestral que se ha utilizado en la cultura desde antes de la Conquista y es el material de los mexicanos”.
Resistencia
“Hacer una escultura cerámica es resistencia ante la destrucción de una cultura por otra cultura. Teníamos una cultura y llega otra cultura a destruir la cultura que existe y parte de ese cultura que destruyeron porque sí la destruyeron. No nos pudieron cortar las raíces pero nos afectaron bastante”.
