Hay tiempos difíciles en los que podrías sentirte desalentado. Son situaciones o vivencias donde la incertidumbre llega a tu corazón y tu vida, ya sea una enfermedad, desempleo, problemas en el hogar, carencia económica, etcétera.
Y es común ver que la gente cuando atraviesa estos tiempos entra en desesperación, tristeza, angustia, soledad y, sobre todo, miedo, pues como seres humanos es normal sentirse así.
Qué más quisiéramos que todo salga bien en nuestra vida, que gocemos de buena salud, de una economía estable, un buen empleo… en fin, sin ninguna dificultad, pero sabemos que en alguna etapa experimentaremos situaciones adversas.
Por ello, este día, a través de estás líneas, quiero decirte que Dios siempre está ahí con cada uno de nosotros y que aunque muchas veces no puedas entender lo que estás viviendo o atravesando, déjame decirte que Dios, incluso con las situaciones adversas, siempre tiene un propósito mayor. Quizá esa situación te hará más humano, más fuerte, con más fe, te acerque más a Dios o te una a tu familia.
Estoy segura que aún atravesando una tormenta tendrás calma si depositas toda tu confianza en Dios; con su ayuda podrás soportar lo adverso sin caer en desolación, desesperación, temor o ansiedad, pues Dios dará paz a tu corazón, una paz que solo Él puede dar a la humanidad.
Recuerda, no te inquietes ni te angusties, mejor deposita tu esperanza en Dios porque Dios te protegerá de todo mal, pues Él siempre cuida de todos desde ahora y para siempre.
Refúgiate en Dios, pues su palabra dice que “Bendito es aquel que confía en el Señor y pone toda su confianza en Él”.
Su amor es grande hacia todos, un amor que echa fuera todo temor y nos asegura que cuando crucemos las aguas Él estará con nosotros; cuando crucemos los ríos, sus aguas no nos cubrirán; cuando caminemos por el fuego, no nos quemaremos ni nos abrasarán las llamas.
Fundadora de Sublime Amor.
