NUEVA YORK (EFE).— Nueva York conocerá a partir del hoy las propuestas para el próximo otoño-invierno de la mano de decenas de diseñadores en una nueva edición descentralizada e híbrida de la Semana de la Moda, que sigue adaptándose a los tiempos de pandemia.
Los organizadores de la cita, el Consejo de Diseñadores de Moda de EE.UU. (CFDA, en inglés) y la agencia de modelos IMF, han ordenado a los participantes que limiten la capacidad de sus eventos, más íntimos que nunca, y que exijan prueba de vacuna y mascarilla en interiores a los asistentes.
En el calendario destacan varios favoritos de las celebridades, como Brandon Maxwell, Prabal Gurung, Jason Wu, Michael Kors y Proenza Schouler, y entre ellos diseñadores neoyorquinos emergentes que encarnan el avance hacia la diversidad en moda, como Laquan Smith y Telfar.
En cuanto a los representantes hispanos de la New York Fashion Week (NYFW), a la veterana casa fundada por Carolina Herrera se suman Gabriela Hearst, Elena Vélez, Custo Barcelona, Raúl Peñaranda y Edwin D’Angelo, entre otros.
Aproximadamente la mitad de diseñadores han apostado por pasarelas presenciales con una reducida lista de invitados, por lo que también retransmiten sus creaciones en “streaming”, mientras que la otra mitad, más de medio centenar, se limitan a un formato “únicamente digital”.
Han optado por lanzar sus propuestas a través de fotos o vídeos colgados directamente en las páginas web y redes sociales nombres veteranos asociados al lujo, como Oscar de la Renta y Pamella Roland, y otros más jóvenes y rompedores, como Tia Adeola o Who Decides War.
Lo que seguramente no faltará serán las celebridades, desde las modelos famosas que ejercen la vez de “influencers” en Instagram hasta los cantantes y actores que suelen poblar las primeras filas, además de los aficionados a la moda dando color a las frías calles de Nueva York.
Según publicó la marca de pinturas Pantone, que suele ofrecer las “tendencias” de color antes de la NYFW, este otoño se llevarán tonos saturados en azul claro, fucsia y amarillo yema de huevo, que reflejan la necesidad de “energía” tras ómicron.
