Las experiencias de vida, reflexiones y anécdotas inéditas del maestro Jorge Esma Bazán quedaron plasmadas en su libro-ensayo “Carnaval en blanco y negro”, donde escribe que los seres humanos de todos los niveles recurren a las máscaras en cada faceta de su vida.
Dice que la vida es un carnaval, no solo una rueda de la fortuna. Y es un carnaval porque todos los días las personas se colocan máscaras en los escenarios de la vida con sus actitudes humanas.
Tratar y convivir con diversas personalidades del mundo artístico, intelectual y político en su larga trayectoria hizo que el maestro Esma Bazán comprendiera la magnitud del escenario de la política, del escenario de la vida real, de la vida creativa e intelectual. Si ponía un pie en el escenario político, éste estaba resbaloso, si ponía un pie en el escenario intelectual y artístico, también, y podía caer más fácilmente. Entonces, él se quedó en la cuerda del equilibrista y así se mantiene a sus 78 años.
Con ese concepto escribió el libro-ensayo “Carnaval en blanco y negro”, que presentará públicamente en la primera semana de agosto en la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, a las 7 de la noche.
Tres actores, quizá Alejandro Tommasi y Jaqueline Andere, y otro que no haconfirmado su participación, leerán fragmentos del libro esa noche. La participación de los reconocidos actores del cine y televisión nacional estaría sujeta a sus agendas de grabaciones, pero ya están invitados.
El libro también se presentará en la Sala Mayamax del Gran Museo del Mundo Maya de Mérida, polémica obra que promoverá en Guadalajara, Monterrey y Hermosillo, todos en fechas por confirmar.
En su oficina particular, que parece un museo por los recuerdos, fotografías, tapices fotográficos con presidentes de la república, gobernadores, artistas famosos y colección de documentos de todos sus nombramientos como funcionario cultural en el país, Esma Bazán habló de “Carnaval en blanco y negro” y leyó frases, reflexiones y fragmentos de alguno de los ocho subtítulos en que está divida la obra literaria.
“El libro habla de las diferentes máscaras, de una costumbre de ponernos apodos en nuestra tierra, nuestros paisanos son muy buenos para poner apodos, y hay apodos con nombres de animales, ven esa máscara en la persona y así le llaman, pero también hay máscaras en la política, la religión, máscaras filosóficas, sensuales, hipócritas y de la envidia”, afirmó.
“Cuando trabajé el capítulo de la máscara de la envidia, me di cuenta que no hay virus más peligroso en el planeta que ese. La envidia destruye, ocasiona la calumnia, la difamación y el desprestigio. Cuando alguien dice por envidia o ligereza de lo que oye y habla de otro, termina haciendo daño a una imagen y la mayoría de los casos no solo es una gran mentira, sino una gran calumnia producida por la envidia. Esto lo aprendí durante el desarrollo de este libro”.
Esma Bazán expone que la máscara está presente en todo momento de la vida de los seres humanos. Si tiene un accidente de tránsito y no es culpable, baja del auto con un rostro de enfado, muy diferente de como es. Si uno va a las cámaras legislativas y ve cómo se pelean, gritan y ofenden al grado que usan todo un baúl de máscaras que hasta se les agota, es porque ya no tienen imaginación para el debate, quedan petrificados con la misma máscara de rijosos y pierden la capacidad de raciocinio, tal como se pierde el valor de hacer el teatro porque hoy hay más teatros fuera de los escenarios que en los espacios para ello.
“Si sales a la vida política, religiosa, bélica, económica, romántica, de la inseguridad, del crimen, la sociedad esta rodeada de aterradoras máscaras, ya no quieres salir de tu casa o mejor te pones la máscara del silencio, la máscara de la intimidad, del miedo. Y hoy veo más las máscara del miedo por la inseguridad; me gustaría ver más la máscara de la rebeldía, del cuestionamiento, del diálogo, del respeto al pensamiento diferente, pero veo más máscaras de las lágrimas, del dolor, de la risa de burla, pero que no se rían de uno”.
“El libro, aclaro, no es un cuento, no es una novela, es un conjunto de reflexiones, es un ensayo, entre capítulo y capítulo, entre sección y sección hay un pensamiento, una frase reflexiva. Entonces el libro tiene una aportación cultural al lector. Es un obsequio esos pensamientos de grandes pensadores que dejan una gran reflexión sobre las máscaras que usamos en nuestras vidas y yo hago referencia décadas después”.
El libro propone que reconozcamos que todos vivimos conectados, no podemos negarnos unos a otros, que reconozcamos que somos semejantes y es más fácil la tarea de apoyarnos que de destruirnos.
¿Qué impacto tendría este libro en los lectores?, preguntamos.
“Cuando ves una obra de teatro, el premio más grande que le puedes dar al dramaturgo es que salgas diferente, no igual como entraste. Aquí en este libro es diferente. Cuando escribí el libro “Mariposa monarca” sí sabía que pretendía que reaccione el público por la muerte de Colosio. Aquí no, lo que pretendo es que el lector analice sobre las reflexiones y el ensayo de pensamiento. Creo que el lector tendría que asumir varias reflexiones con él mismo sobre cómo conduce su vida y cómo debería de vivirla. A veces vives atrapado en los complejos, los tabúes, y todo lo que te van imponiendo desde que tienes uso de razón, pero si lo enfrentas puedes encontrar al final la nobleza y un mejor optimismo en la vida”.
Como es su costumbre, el autor habló y habló del libro, reconoció que en Yucatán hay muchos jóvenes brillantes que escriben muy bien en los diferentes géneros y lo que falta es un programa editorial fuerte a nivel nacional para captar el talento con producciones de calidad. Y ese fue el acicate que lo regresó a la escritura literaria porque consideró que le falta escribir un libro donde plasme sus ideas, sus pensamientos, sus convicciones filosóficas, psicológicas y sociales, sobre lo que sucede cuando el ser humano hace teatro todo el día.
El libro lo terminó de escribir en 2018 y su presentación se suspendió por la pandemia del Covid-19. Lo editó Lectorum y se vende en las librerías Dante de Mérida y hay suficientes ejemplares disponibles.— Joaquín Chan Caamal.
