El ánimo no iba dispuesto, así que fue una sorpresa que le alcanzara la descarga eléctrica de la emoción. De las notas de piano, dulces y nostálgicas, y del juego de cercanías y distanciamientos de la pareja de bailarines emanó una corriente de sentimiento que tocó tierra en una sensibilidad desprevenida.
Así de eficaz es la narrativa en movimiento de James Kelly. La pone en práctica en “La última mirada”, el dueto que creó en reacción a la melancolía y nostalgia que percibió en la música de tres Invenciones de Roberto Abraham Mafud.
“Somos complejos como personas y cuando se agregan las relaciones románticas se vuelven todavía más complicadas. Además, como coreógrafo se me hace más interesante lo complejo que lo fácil; si no hay drama se vuelve algo plano y aburrido”, admite.
“La última mirada” es uno de los dos estrenos que incluirá el espectáculo “Todos somos danza”, que se presentará pasado mañana, el jueves 29 y el sábado 1 de octubre en el Teatro Peón Contreras y del viernes 7 al domingo 9 de octubre en el “José María Iturralde Traconis” de Valladolid.
Es la segunda ocasión que Kelly crea un programa dancístico en Mérida. La primera fue en 2019, “Danza de las Américas”, del que tomó dos obras para remontarlas este año: “Preludios”, con música de George Gershwin, y “Usted”, con boleros.
El espectáculo de 2022 lleva el título de la coreografía que cierra la función y es el otro estreno. ¿De verdad “todos somos danza”? ¿Hasta los que están sentados en las butacas? “Todos traemos una danza, estamos bailando en la vida tratando de resolver el día a día, de resolver cómo vamos a llegar a mañana”, afirma James Kelly.
A esa conclusión lo llevó la pandemia de Covid-19, en la que fue “muy difícil tener nuestra vida cotidiana como bailarines”. “Me surgió la idea de hacer entrevistas a gente de todas partes de Mérida: ¿qué pasó en tu casa, cómo sobreviviste, qué pasó con tu trabajo, en la parte económica, en la parte romántica? ¿Y cómo el arte te ayudó? ¿Dónde usaste la música, viste vídeos, teatro?”.
Las entrevistas —entre ellas a un maestro, una pareja de enamorados, una alumna de primaria, un vendedor de pizzas y a don Fernando, quien “resultó ser un personaje totalmente entrañable”— fueron grabadas y editadas por Emmanuel Tatto e incorporadas a la obra, que de esa forma se convirtió en un trabajo coreográfico, dramático y cinematográfico para 12 ejecutantes.
Testimonios
“Vamos a escuchar las palabras de las personas al mismo tiempo que ver la coreografía y oír la música, vamos a oírlos decir cómo fue perder a su esposa durante la pandemia, cómo a una joven artista le vino bien porque la obligó a quedarse en su casa y crear”, explica.
La crisis sanitaria “no es unitalla, cada quien se acerca con su experiencia personal”, destaca.
La idea podría sonar lúgubre, pero James Kelly está decidido a no mortificar al público. “Como creador me pregunto dónde pongo la raya. Si la raya está del lado en que es absolutamente personal lo que estoy haciendo, ¿para qué abro la puerta del teatro y cobro un boleto si voy a invitar a la gente a que la pase mal?”.
“Es complejo, porque hay puristas que dirían: ‘Pues no, no puede tener entretenimiento’”, reconoce. “Al final de cuentas (la danza) es teatro y lo que hacemos en el teatro es contar historias. Mi labor como coreógrafo es poner un espejo para que el que esté en su butaca se vea a sí mismo en el reflejo”.
Su intención es tomar “cosas absolutamente personales pero que hablan de verdades universales, como la complejidad del amor”.
Espera que haya más oportunidades para crear en Mérida, “lo único que se requiere es buena voluntad de todas las partes”.
Unión de fuerzas
En ese sentido, destaca la suma de esfuerzos que hace posible “Todos somos danza” y a la que contribuyen la docena de bailarines de Mérida, Chetumal, Ciudad de México y Córdoba que forman el elenco; Violeta Rojas, diseñadora de vestuario con amplia trayectoria en ópera y teatro musical en la capital del país; Vilma Arce, quien confeccionó la vestimenta; Luis Ramírez, autor de las proyecciones que se verán en tres pantallas; los maestros Alma Rosa Cota y Héctor Hernández, quienes conducen los ensayos y las clases en ausencia de James Kelly, y Érica Millet Corona, quien colabora con la producción.
Asimismo, se tienen apoyos de los gobiernos federal, estatal y municipal, y la iniciativa privada. Por su parte, la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY) sirvió de vínculo con los instrumentistas que interpretarán la música de Brahms que acompaña la pieza final: la chelista Leticia Tzab, el violinista Magdiel Alaniz y el pianista Omar Álvarez.
Jorge Medina tocará al piano las Invenciones de Roberto Abraham en las tres funciones en Mérida y Jorge Piña hará lo mismo en Valladolid. El trío Ensueño actuará en “Usted”.
A James Kelly hay algo que sus visitas a Mérida le han enseñado: “Hay escuelas y escuelas y escuelas, pero no hay dónde desarrollarse profesionalmente como bailarín. Muchos se quedan atrapados en la mentalidad escolar, de presentación de fin de cursos”.
“Ojalá hubiera una fuente o tres u ocho de trabajo profesional en el sur de México para que todos los que se entrenan y gradúan tengan adónde ir. Como hay tan pocas oportunidades, ¿qué hacen?, abren otra escuela”.
“No todo el mundo va a ser bailarín profesional y entiendo que haya dónde practicar ballet como hobby, nada más que un cierto porcentaje de ellos sí quisiera ser profesional. Tienen (el Ballet de) Monterrey, Guadalajara (Ballet de Jalisco) y Ciudad de México (la Compañía Nacional de Danza y el Taller Coreográfico de la UNAM), cuatro opciones para bailar en una compañía en todo el país. Esa parte es triste”.— Valentina Boeta Madera
