Decíamos que el verdugo más implacable de la vejez es pensar que tu vida “ha perdido sentido” y, acto seguido, la desesperación y sentimiento de culpa te invaden.
La desesperación tendría base lógica, pues estando en el último capítulo de la vida pensarás que ya no hay tiempo ni forma de cambiar lo que hiciste. Te atrapa el pasado. El sentimiento de culpa se alimenta de la idea de que fuiste malo con todos hasta llegar a la convicción de que la vida de los demás hubiera sido mejor sin ti. Te atrapa la frustración.
Ante tal escenario —te preguntas—, ¿qué hacer para no ser presa del pasado y de la frustración y seguir integrando y desarrollando mi personalidad en la vejez?
La tarea en este sentido consiste en dos cosas:
Primero, convéncete de que lo que hiciste en el pasado lo hiciste de la mejor manera posible en su momento y acepta —sin más— fracasos y errores cometidos, dejándolos que se pierdan en el pasado. Esto te dará una perspectiva más humilde y real de quién eres.
Segundo, reconoce éxitos y logros alcanzados a lo largo de los años y podrás, incluso, hacer una lista de proyectos posibles aún por alcanzar.
En conclusión, aceptar fracasos y errores del pasado te ayudará a ser más realista y humilde. Reconocer éxitos y logros alcanzados te dará inspiración y motivación suficientes para seguir aprendiendo y emprendiendo hasta el último día de tu vida.
Psicólogo clínico, UVHM. Tutor Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06. www.facebook.com/TutorSaludMental.
