Desde mediados del siglo XIX hasta las primeras dos décadas del XXI las migraciones chinas han dejado profunda huella en la cultura e identidad de los yucatecos.
Por azares del destino, la descendencia de aquellos migrantes que llegaron en busca de trabajo es la que ahora genera nuevas fuentes de empleo, declaró el investigador e historiador yucateco Luis Ramírez Carrillo, quien la tarde de ayer ofreció una conferencia sobre el tema en el local del Instituto Confucio de la Uady.
En la charla, enmarcada en los festejos del 15o. aniversario del Instituto Confucio, el doctor Ramírez Carrillo hizo un repaso histórico de las cuatro migraciones que marcaron la presencia de la cultura china en Yucatán.
Como contexto, el investigador indicó que las relaciones comerciales entre México y China datan de la Colonia, cuando la Nao de China interconectaba a través del Pacífico a las Filipinas con el puerto de Acapulco, ruta que se mantuvo activa hasta que México se hizo independiente de la Corona española.
Las primeras migraciones de asiáticos a América se dieron a mediados del siglo XIX y principios del XX, cuando trabajadores chinos fueron llevados por compañías madereras inglesas a los territorios de Belice para dedicarse a la explotación de las selvas de ese territorio.
Un hecho violento de rebeldía de un centenar de obreros chinos contra sus patrones, cerca de la frontera con la Península de Yucatán, motivó que éstos huyeran hacia suelo mexicano. Aunque en un principio no fueron bien recibidos por los mayas de la región, al final fueron acogidos por los rebeldes de Chan Santa Cruz, en plena Guerra de Castas.
La segunda ola de migrantes chinos se dio hacia 1892, cuando fueron contratados expresamente por hacendados yucatecos vía intermediarios que traían la mano de obra desde Hong Kong y que entraba al continente americano por San Francisco.
Estos trabajadores asiáticos llegaron como obreros de las plantaciones de henequén y, tras cinco años de servicio, se volvían independientes para laborar en otros proyectos de los campos de Yucatán.
La tercera migración se dio entre 1900 y 1920. De 1903 a 1910 entraron, vía marítima por Progreso, unos 2,200 chinos provenientes de Hong Kong que venían a instalar sus negocios en Mérida.
El especialista subrayó que estas migraciones dejaron huella en Yucatán no solo en lo social sino también en lo político, lo cultural, lo económico, lo artístico y hasta en lo religioso.
Culturalmente, el teatro regional yucateco hizo de los chinos y los libaneses sus personajes extranjeros por excelencia, particularmente el chino siempre era representado caracterizado a la usanza yucateca.
La expresión “Tráete a tus chinos” tiene un poco que ver con la organización laboral de los migrantes de Oriente en las haciendas. Los patrones solían tratar únicamente con una suerte de capataz, una persona de origen chino que hablaba español y estaba al frente de sus compañeros. Cuando se trataba de organizar el trabajo los dueños de las haciendas les decían: “Tráete a tus chinos”, que no era otra cosa que la cuadrilla de trabajadores a las órdenes del capataz.
El investigador se refirió también a la cuarta ola de migrantes, que comenzó a llegar en los albores del siglo XXI y de forma muy importante desde 2010.
Éstos llegaron con empresas maquiladoras y ahora son maestros del idioma, estudiantes, ejecutivos y personal especializado de las empresas. Ellos, a diferencia de los primeros migrantes que vinieron a Yucatán en busca de trabajo, son quienes crean las fuentes laborales para los yucatecos.— Emanuel Rincón Becerra
