Cuán hermoso es amar, hablando específicamente del amor de pareja: cada persona anhela encontrar a ese alguien especial con quien compartir su vida.
En algún momento, si Dios permite que tú y esa persona se conozcan, cuando la tengas delante de ti ámala, cuídala, provéela, respétala, pero sobre todo no la dejes ir porque cuando el verdadero amor llega, a pesar de los momentos difíciles que puedan atravesar, será más fuerte que todo.
Hoy día el amor de pareja se vive de otra manera, ya no hay un compromiso mayor con esa persona, hoy vemos que las relaciones duran poco porque cuando las dificultades llegan huyen y se rompe esa relación.
Un amor verdadero no echa por la borda tan fácilmente lo que Dios ha puesto frente a uno y se lucha por esa persona, que en el fondo de tu corazón sabes que amas. Ciertamente es fácil darse la media vuelta e irse, pero lo verdaderamente valioso es luchar por el ser amado.
Nadie dijo que el amor fuera fácil, pero cuando se invita a Dios en la relación, Él toma el control en cualquier dificultad, ayudándoles a sobrellevar cualquier conflicto y haciéndoles saber que el amor es paciente y es bondadoso; no es envidioso, ni orgulloso, no se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. Si algo de esto pasa en tu relación, pídele a Dios que moldee tu relación para que los ayude cada día.
Fundadora de Sublime Amor.
