Le llamamos “actividad informal” al convivir cotidianamente con tres grupos humanos fundamentales en la vejez: la familia, los amigos y los vecinos.

Reconocimos que procurar una buena y frecuente convivencia con estos tres grupos humanos —que todos tenemos a nuestro alcance— ha sido clave para vencer la soledad, que es la enfermedad que más nos puede envejecer.

Con “actividad formal” nos referimos a cuando después de la jubilación o el retiro continuamos realizando algún trabajo profesional o algún oficio que nos gusta y sabemos hacer; otros nos matriculamos en cursos, talleres, diplomados para adquirir conocimientos y habilidades nuevas; otros participamos en los grupos de voluntariado o de la iglesia para ayudar a los más vulnerables.

Todas, excelentes opciones —entre muchas otras— para la “actividad formal” que nos mantiene activos y felices en la vejez.

“Actividad solitaria” es la que realizamos mientras la familia está trabajando; disfrutamos y aprovechamos estar solos para realizar alguna actividad personal, como algún trabajo en la casa, ver televisión, escuchar música o leer un buen libro.

Y algo que es necesario para ingresar exitosamente al siglo XXI es perder el miedo y aprender a navegar en internet, que nos ha traído a las personas mayores muchos beneficios, avances y nuevos aprendizajes.

En conclusión, revalora el sentido del tiempo y prioriza en tu agenda estos tres tipos de actividades y te darás cuenta que no hay mejor tiempo ganado que el que pierdes cuando te sientes divertido y bien acompañado.

Psicólogo clínico, UVHM. Tutor Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06. 

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