Sueño con pintar y luego pinto mis sueños. Vincent van Gogh
Uno de los temas más atrayentes desde la perspectiva del desarrollo artístico en el campo de las artes plásticas para un alumno a su ingreso a la carrera es la producción; sin embargo, en muchas ocasiones en aras de proporcionar múltiples herramientas teóricas y técnicas para la creación, se descuida la motivación, lo cual hace que de producir constantemente antes de su entrada a la enseñanza formal, se note una baja real hasta llegar sólo a “cumplir” con las tareas solicitadas como obligatorias, por lo que durante el tiempo de su aprendizaje decae el ánimo o interés por el desempeño profesional.
Si bien esta escolarización es necesaria para la formación, se requiere buscar un equilibrio que no privilegie la enseñanza de las técnicas y modos eficaces de hacer (cómo se hace) sobre el desarrollo de la creatividad (para qué se hace). Considerando como iguales a la ciencia (metodología) y a la motivación (competencias) para lograr a futuro la plena independencia del educando. La inclusión de estos criterios en los planes de estudios, las metodologías o programas en cada uno de los procesos servirán para proporcionar al alumnado una formación integral y completa.
La enseñanza tradicional de indicar el cómo hacer está claramente contrapuesto a la escuela progresiva que busca mantener la motivación, con elementos necesarios que además de evitar la deserción permitan que el educando mantenga la libertad del espíritu o de creación, además de fomentar la experiencia como un elemento significativo para fomentar la individualidad del sujeto desarrollando y descubriendo sus capacidades, proceso en el cual el docente se convierte en un facilitador que acompaña al desarrollo del alumno.
Para ello hay que tener pendiente que el propósito de la enseñanza del arte en las escuelas es conservar y coordinar la percepción y las sensaciones que permitan al individuo desarrollar su necesidad de comunicar, por lo cual la planeación debe considerarse como equilibrada entre el proporcionar las herramientas que mejoren su construcción conceptual y sus acciones prácticas, así como el mantener una aptitud frente el alumno que facilite la interacción, para allegarlo del conocimiento necesario que despeje sus dudas. Por lo cual los docentes se proyectan como meros fomentadores o formadores de conocimientos, actitudes y ambientes apropiados para la expresión, más que mentores del trabajo del aprendizaje.
Con base en lo anterior, es importante destacar que en toda obra de arte como proceso creativo con perspectiva a la formación de profesionales, quizás el acto más importante es inducir el momento creativo, el cual implica un trabajo interno con una carga emocional en la que se involucran recuerdos de la educación recibida, la familia, imágenes, lecturas, experiencias, el contexto histórico, etcétera. Estos recuerdos se encuentran en el interior de manera jerarquizada en función al impacto que las experiencias generaron en el inconsciente, y conforme pasa el tiempo se asocian y transmutan en objetos o actos creativos “per se” (por sí mismo) para dar forma a nuevas imágenes u obras artísticas.
En el proceso educativo formal existen materias que se imparten además de las que se encuentran en la currícula obligatoria o de tronco común (enseñanzas y contenidos temáticos que se deben trasladar a los alumnos a lo largo de cada curso), las cuales son llamadas optativas, electivas, libres o talleres, y que deben considerarse como un objetivo pedagógico de suma importancia, ya que hacen más flexible el aprendizaje y adecuado a las necesidades, exigencias, inquietudes o problemáticas que se plantean como campos de interés específico de los estudiantes, mismos que permiten que sean ellos quienes diseñen su propia ruta de aprendizaje de acuerdo a sus proyectos y que la carrera diversifique los perfiles de egreso con base en la especialización.
Curador
