“La Virgen María fue concebida purisíma por los méritos de su hijo en la cruz; María es redimida: para Dios no hay pasado, presente y futuro, Él vive en un eterno presente, por eso permite que sea exenta del pecado original para estar preparada para los mejores tiempos, más hermosos de la Historia”, señaló en su mensaje el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en la misa que ofició en la iglesia de la Purísima Concepción y San José de Progreso para festejar a la patrona de ese puerto.
Como ya es tradición, cada 6 de diciembre se celebra una misa por la solemnidad de la Virgen María. El Arzobispo de Yucatán oficia la ceremonia religiosa, que este año fue el martes por la noche.
A la concurrida misa asistieron las religiosas que atienden el comedor parroquial (que ayer cumplió 23 años), las encargadas del albergue de ancianos San Joaquín y del colegio católico Guadalupe Victoria.
En su homilía, monseñor Rodríguez Vega señaló que “el verdadero templo que el Señor quiere habitar eres tú, cada uno de nosotros somos llamados a ser templo de Dios para el Espíritu Santo y de todos esos templos humanos no ha habido uno más hermoso que el de la santísima Virgen María”.
Indicó que María debe ser el ejemplo a seguir para todos, “estamos llamados a superarnos día tras día, a no conformarnos con lo bueno que hemos hecho, siempre estaré llamado a superarme para crecer más y más en el rechazo del pecado, a crecer más y más en el amor a Dios y al prójimo”.
“La meta es María”, agregó, “una gran luz que ilumina nuestro camino y nos orienta, celebrémosla con mucho gozo y alegría porque nadie ha esperado mucho más amorosa, más tierna, más real al Mesías que la santísima Virgen María”.— GABINO TZEC VALLE
