LOS ÁNGELES (EFE).— La vida silvestre “se está quedando sin espacio”, por lo que es urgente trabajar duro en 2023 para restaurar las áreas naturales en las ciudades, advierte la ambientalista Beth Pratt tras la reciente muerte por atropellamiento de un popular puma que logró vivir una década en las montañas de Hollywood.

“Debemos dejar de pensar en nuestras ciudades, pueblos y patios traseros como espacios prohibidos para la vida salvaje”, añade la directora de National Wildlife Federation en California.

Indica que la vida silvestre se está quedando sin espacio por la expansión de las ciudades, problema que cobró interés nacional e internacional tras el deceso de P-22, puma que se hizo famoso por viajar a través de dos congestionadas autopistas.

“Él nos cambió a nosotros”, dice Pratt sobre el animal, que tuvo su hogar en el Parque Griffith de Los Ángeles durante una década.

Rodeado de una jungla de cemento, P-22 fue símbolo de la pérdida de diversidad genética de animales atrapados por el desarrollo urbano.

Pratt lo bautizó como el “Brad Pitt de los leones de montaña”, ya que era atractivo y enigmático, pero desafortunado en el amor pues se encontraba sin pareja.

El puma tuvo que vivir en los 13 kilómetros donde está el letrero de Hollywood, cuando los machos de la especie “Puma concolor” típicamente lo hacen en 241 kilómetros cuadrados.

Su fama creció cuando se convirtió en la inspiración del puente para animales silvestres “más grande del mundo”, inaugurado en abril pasado y que permitirá a grandes felinos, coyotes, venados y serpientes, entre otros, cruzar sin riesgo de ser atropellados sobre una autopista de 10 carriles a las afueras de Los Ángeles.

Pratt enfatiza que P-22 “aseguró un futuro para toda la población de pumas en las montañas de Santa Mónica”, lugar que lo vio nacer.

“También mostró a todo el mundo que las personas y la vida silvestre pueden coexistir. Incluso en la ciudad que nos dio el Carmaggedon (combinación de las palabras en inglés para automóvil y Armagedón), donde pensábamos que lo salvaje había sido desterrado hace mucho tiempo, P-22 nos recordó que la vida silvestre aún está aquí”, subraya.

P-22 fue capturado a principios de diciembre en el patio de una casa a la que llegó muy enfermo. Aunque se pensaba darle tratamiento y enviarlo a un santuario, los exámenes confirmaron que lo atropelló un vehículo que le lesionó el ojo derecho y dañó varios órganos.

A esto se sumó que el felino tenía enfermedades preexistentes, como problemas renales, pérdida de peso crónica y una infección parasitaria extensa de la piel, lo que llevó al Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California (CDWF) a decidir aplicarle la eutanasia.

Los veterinarios le permitieron a Pratt despedirse del puma, por el que había abogado durante más de una década pero al que no conocía. “Me senté cerca de él, lo miré a los ojos durante unos minutos y le dije que era un buen chico. Le dije cuánto lo amaba, cuánto lo amaba el mundo. Y le dije que lamentaba mucho que no hiciéramos del mundo un lugar más seguro para él. Me disculpé porque, a pesar de todo lo que yo y otros que lo cuidaban hicimos, le fallamos”, relata.

P-22 fue sacrificado el sábado 17 pasado.

El CDWF alertó que “la situación no es culpa de P-22 ni del conductor que lo atropelló; más bien es una eventualidad que surge de la pérdida y fragmentación del hábitat, y subraya la necesidad de una construcción cuidadosa de cruces de vida silvestre y espacios bien planificados que brinden espacio para que los animales salvajes deambulen”.

Unos 300,000 animales silvestres se ven involucrados anualmente en colisiones en carreteras de Estados Unidos, según la Administración Federal de Carreteras.

Pratt afirma que P-22 seguirá siendo “un ícono” y el rostro de la campaña para garantizar espacios conectados para la vida silvestre. “Aunque haya fallecido, en esencia se ha convertido en triste mártir de la causa”.

La ambientalista confiesa que ahora espera que P-22 encuentre “bosques interminables sin un automóvil o una carretera a la vista y donde abundan los ciervos, y espero que finalmente encuentre la pareja que su existencia en el Parque Griffith le negó toda su vida”.

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