Si yo fuera tú… pero no lo eres ni nunca lo serás.
Crecimos en ambientes distintos con situaciones de vida diferentes y hemos tenido que reinventarnos en varias ocasiones. Por eso, antes de emitir un juicio o un consejo no pedido piénsalo dos veces y, si la sinceridad no va acompañada de genuina amabilidad, simplemente detente.
Lleva por la vida esperanza, cariño y dátelo a ti mismo. Sé compasivo y deja pasar las cosas que pueden dañar o hacerte daño. Bien dice el refrán: “De buenas intenciones está hecho el camino al infierno”. Pero viéndolo desde un punto menos literal, simplemente una “buena intención” solo desde nuestra perspectiva puede llevarnos o llevar a otra persona a un sitio mental verdaderamente desagradable.
En estas época del año en que muchas personas por diversos motivos nos ponemos especialmente sensibles, regala comprensión y, si no puedes, entonces tu silencio. Oímos mucho hablar de empatía, pero la verdadera empatía es respetar y reconocer la dignidad del otro para que pueda confrontar las consecuencias de sus actos y no reforzar su papel de víctima.
Que tu vida esté llena de paz y la búsqueda de la sanidad mental sea una meta para construir en armonía.
Licenciada en Ciencias de la Comunicación.
