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La Semana hace 50 años: la dramática historia del avión plagiado que aterrizó en Mérida

Finaliza en Mérida el periplo de un avión de la línea Eastern Airlines secuestrado cuando salía de Pensilvania. El aeropirata se arroja en paracaídas en Centroamérica. Se cumplen cien años del nacimiento de don Carlos R. Menéndez. Implantan el primer marcapasos del Sureste

Domingo 7 de mayo de 1972: aterriza en Mérida un avión secuestrado en Estados Unidos

ODISEA.— A las 10 de la mañana, en el restaurante de un hotel de esta ciudad, el Hacienda Inn, el piloto, dos ayudantes y tres jóvenes aeromozas de un jet de la Eastern Airlines, secuestrado anteayer en Pensilvania, Estados Unidos, relataron una odisea de 21 horas que terminó ayer a las 5 de la mañana al aterrizar la nave en el aeropuerto de Mérida.

Cinco horas después de que el asaltante, un hombre de traje oscuro, cabello gris y unos 45 años de edad, se arrojara en paracaídas, a las sombras de la madrugada, sobre una región boscosa de Honduras o Guatemala, lejos, muy lejos del punto inicial del secuestro, Madeleine Willett, aeromoza de Bardstone, Kentucky, llamó por teléfono a Washington, mientras sus compañeros de vuelo descansaban en el hotel meridano y, en breve plática con un redactor del Diario, le ofreció luego una entrevista.

El avión secuestrado, que fue abordado en Allentown, Pensilvania, por 49 personas

El piloto capitán W.L. Hendershott y el resto de la tripulación guardaron obstinado silencio al principio. “Hágase a un lado”, dijo el veterano, calvo y hosco capitán de la nave, con una hostilidad debida, quizá, a las largas horas de tensión y se fue a desayunar con el licenciado Jorge Ortega Rosado, agente del Ministerio Público Federal, y el primer oficial del avión James Confalone, segundo de abordo.

Más atenta, otra de las aeromozas se limitó a decir: “Lo siento. No sé nada”. “Aterrizamos en Mérida”, dijo el piloto a Ortega Rosado, “porque, de todos los aeropuertos cercanos, es el que tiene mejores servicios”. El jet de la Eastern, un Boeing 727, salió para Miami con sus mismos tripulantes a las 12:25 p.m.

La tripulación abandona el avión de la Eastern Airlines secuestrado en Pensilvania el 5 de mayo de 1972 y que aterrizó en Mérida en la madrugada del día 6, luego de que el aeropirata saltara en paracaídas en un punto de Centroamérica

—El secuestro—. Cuarenta y nueve pasajeros subieron al avión en Allentown, pequeña ciudad de Pensilvania, para un vuelo doméstico que partió a las 8:45 de la mañana, hora de Mérida. Unos diez minutos después, el hombre de traje oscuro con un maletín en la mano se levantó de su asiento en la parte posterior de la nave, se dirigió a una de las cuatro aeromozas y la encañonó con un revólver calibre 38.

Cree la tripulación que se trata de un “latinoamericano”, aunque era impecable, sin acento, el inglés en que dijo a la sobrecargo Carol Shannon que el maletín estaba lleno de explosivos. Por teléfono —el jet tiene sistema interno de comunicación— se avisó al piloto. “Nos entregó tres hojas de papel escritas con sus instrucciones”, comenta Confalone. Las instrucciones ordenaban al piloto dirigirse al Aeropuerto Nacional Dulles, en Virginia. El asaltante demandaba comestibles, seis paracaídas y 303 mil dólares en billetes de baja denominación, que no fueran nuevos y no estuvieran marcados. También pidió cuchillos de monte, leche, otras bebidas no alcohólicas y cigarrillos.

En el aeropuerto Dulles, el hombre recibió el dinero y dispuso que bajaran los pasajeros. El resto de la tripulación permaneció en el jet. “A Nueva Orléans”, anunció. En el aeropuerto de Nueva Orléans, el piloto informó que el avión tenía desperfectos, no podía seguir volando. “Que me den otro avión igual”, exigió el hombre. Las autoridades y la Eastern aceptaron.

“Nos dijo que tenía cáncer”, indica Confalone; “que solo le quedaban seis meses de vida y que lo mismo le daba morir dentro de seis meses que hacer estallar el avión con los explosivos que llevaba en la maleta”.

Al salir de Nueva Orléans, el hombre dijo al piloto que se dirigiera hacia el Sur, por el rumbo de Belice. El avión pasó cerca de Mérida a las 2:30 a.m. y siguió de largo. Como una hora después, el aeropirata ordenó al capitán que bajara a nueve mil pies de altura y disminuyera la presión en el interior de la nave.

Serían las 3:55 de la mañana cuando saltó en paracaídas con el dinero, cigarrillos y comestibles. El piloto dijo que el salto fue sobre una zona de Guatemala, conocida como La Lima. A las 4:40 a.m. el piloto pidió autorización para descender en la terminal aérea de esta ciudad, lo que hizo a las 4:57.

 

NEOCOMULGANTE.— De manos del presbítero José María Casares Ponce, ayer en la mañana recibió por primera vez el sacramento de la Eucaristía, en la capilla de las Madres de la Cruz, el niño Julio Ricardo, hijo de los esposos Ricardo Loret de Mola Díaz y María Teresa Gutiérrez Casares. En la residencia de la misma congregación se sirvió después un desayuno.

(De “Diario de Yucatán” número 16,878)

Lunes 8 de mayo de 1972: homenaje al Día de las Madres

El padre Jorge Villanueva Pérez con lobatos del Grupo 11 San Jorge que el 7 de mayo de 1972 recibieron por primera vez la Eucaristía, en la Casa de la Cristiandad: Juan José Aguilar Montañez, Fernando Canul Canul, Fernando Enrique Toraya Ríos, Guillermo Barragán Matos, María Georgina Ríos Díaz, Fernando Sánchez Mendoza, José Antonio Lara Gamboa, Ramón Pérez Martínez, Roberto Montañez Ávila y José Jorge Ríos Díaz

SCOUTS.— El Grupo 11 Scout San Jorge celebró ayer y anteayer en la Casa de la Cristiandad su décimo aniversario de actividades ininterrumpidas y lo rubricó con un homenaje a las madres.

Los 59 integrantes del grupo acamparon el sábado en el ángulo noroeste de la Casa de la Cristiandad y allí prendieron una fogata a cuyo derredor bailaron, cantaron y organizaron diversos juegos. Ayer izaron el lábaro patrio en el campo cívico que construyeron dentro del propio campamento y con sus padres e invitados participaron en la misa que el presbítero Jorge Villanueva Pérez ofició ante rústico altar.

(De “Diario de Yucatán” número 16,879)

Martes 9 de mayo de 1972: riña campal para derrocar a un presidente estudiantil

CONFLICTO.— Ayer, con riñas callejeras, surgió un movimiento tendiente a derrocar al presidente de la Federación Estudiantil Yucateca, Humberto López Chan, según versiones de los contendientes.

Como a las 7 de la mañana, según varios testigos, un centenar de muchachos rivales de López Chan, encabezados por los hermanos Briceño, atacaron el local de la FEY, ubicado en la calle 66 entre 61 y 63, pero fueron repelidos por los partidarios del presidente. Según se informó, la batalla duró como una hora, fue a base de piedras y palos, al parecer nadie resultó con lesiones de importancia y terminó cuando los rebeldes se retiraron.

JUEGOS.— Con un sensacional encuentro entre la Universidad de Yucatán, que se coronó campeón de básquetbol de primera fuerza, y el Tecnológico de Mérida, que ocupó el segundo lugar, concluyeron ayer los VIII Juegos Deportivos Universitarios de Invitación. Influyeron decisivamente en el triunfo universitario, por 57-56, la sobresaliente actuación de Ariel Sosa que anotó 35 puntos, y la falla del Tec a la hora de la verdad, cuando faltaban 10 segundos de juego. En otro buen encuentro, esta vez de fútbol, la Facultad de Química se quedó con el título al vencer a la Preparatoria de la UDY por tres tantos a uno.

(De “Diario de Yucatán” número 16,880)

Miércoles 10 de mayo de 1972: cien años del nacimiento de don Carlos R. Menéndez

Don Carlos R. Menéndez González, fundador de Diario de Yucatán y de cuyo natalicio se cumplieron cien años el 10 de mayo de 1972

CENTENARIO.— En cada edición de Diario de Yucatán late el propósito de rendir homenaje a don Carlos R. Menéndez, tratando de seguir la senda por él trazada en su incorruptible labor periodística; un homenaje cotidiano que hoy, 10 de mayo de 1972, centenario de su natalicio, emerge de la intimidad y se hace público con la presencia de su efigie en las primeras columnas de esta edición y en la Página Editorial, consagrada a exaltar la vigencia de sus ideales.

LEONES.— Los Leones de Yucatán, apoyados en las serpentinas de Julio Cruz y Francisco Mota, quienes tuvieron sendas actuaciones de cuatro imparables, se impusieron anoche a los Sultanes de Monterrey 2 a 1 y 5 a 2, para salir de su mala racha en la que perdieron seis partidos en fila india. Tal parece que los yucas apenas cruzan el arco que divide a esta entidad y la vecina de Campeche, quizá por razón psicológica, pierden toda la agresividad que los caracteriza en sus partidos en casa y son fáciles víctimas de todos sus contrarios.

(De “Diario de Yucatán” número 16,881)

Jueves 11 de mayo de 1972: dedican su primera comunión al Día de la Madre

Alumnas del Colegio Mérida y un condiscípulo que el 7 de mayo de 1972 recibieron la Primera Comunión en la capilla de las Madres Trinitarias, de manos del padre Luis Jorge Montañez Jure. Integraron el grupo María Eugenia y Gabriela Muñoz González, Genny Patricia Herrera Herrero, Ivonne Simón, Gilda Ortiz Sauri, Susana Zoreda Gamboa, Eduardo Juanes Cámara, Ana Cristina Fáller Espinosa, Leticia Wabi Curi, Teresa Thompson Alonzo, Martha Ruiz Mendoza, Margarita Vera Pérez y Mitzi Rosado Parra

DÍA DE LA MADRE.— Por hermoso pórtico entró Mérida ayer en el programa de actos con motivo del Día de la Madre. Nos referimos a la misa de seis de la mañana en la iglesia de San Francisco de Asís, donde 270 niños recibieron por primera vez el sacramento de la Eucaristía de manos del señor cura Manuel Vargas Góngora.

Al cuadro de todas las bancas del templo colmadas de niños de blanco se unió un cristiano paisaje, emotivo para el alma: comulgaron también todos los padres y padrinos de los pequeños. Unas tres horas después, la profesora Berta Vadillo Martínez de Loret de Mola, presidenta del Instituto de Protección a la Infancia en Yucatán, inició un recorrido de maternidades en que entregó premios en efectivo a las tres primeras madres del día 10 y útiles obsequios para 38 recién nacidos. Más o menos a la misma hora, en el Parque de la Madre comenzó el homenaje anual de la Liga de Acción Social.

(De “Diario de Yucatán” número 16,882)

Viernes 12 de mayo de 1972: dichos políticos

ENTENDIMIENTO.— MÉXICO.— “Entre el PRI y la CTM, entre Reyes Heroles y yo, no hay fórmula que puedan aplicarnos para dividirnos”, dijo ayer el líder cetemista Fidel Velázquez, en una charla con reporteros en la que tildó al obispo de Cuernavaca, monseñor Sergio Méndez Arceo, de “farsante, demagogo, oportunista y acomodaticio”.

En relación “al supuesto jaleo” entre el partido oficial y la CTM, Fidel afirmó que “de lo que dicen que dijo Reyes Heroles y que ahora se aclaró que no lo dijo, ni Reyes Heroles ni yo vamos a entrarle al juego; los vamos a dejar jugando solitario, que es un juego muy bonito para gente desocupada. Las relaciones entre el partido y la CTM son de lo más cordiales”. “Por la mañana”, dijo Fidel, “estuvimos platicando de otras cosas, porque los dos con un menear de ojos entendemos y sabemos la intención que tienen”.

(De “Diario de Yucatán” número 16,883)

Sábado 13 de mayo de 1972: celebran el primer implante de marcapasos en Mérida

MARCAPASOS.— Ayer fue implantado por primera vez en Mérida un aparato conocido como “marcapaso” cardíaco a un paciente que desde hace un año padece de bloqueo auriculo-ventricular con crisis de Stokes-Adams, que consiste en una alteración del “sistema eléctrico” del corazón ocasionada, en este caso, por arteroesclerosis de la arteria coronaria.

El aparato fue donado por la compañía Cordis. Efectuó la implantación, primera que se realiza en el sureste de México, un equipo de médicos integrados por los doctores Rubén Argüero Sánchez, jefe de cirugía del Hospital de Enfermedades del Tórax del Centro Médico Nacional del IMSS; Carlos Gaos Schmidt, director de la Unidad Coronaria del Hospital de Enfermedades del Tórax; Miguel Esquivel Escalante, cardiólogo del Hospital O’Horán, y Marcos Vázquez Pacheco.

La operación, que tardó una hora y 20 minutos, se efectuó en el departamento de Rayos X de la Clínica del Seguro Social. El paciente es José María Pérez Villegas, de 63 años.

(De “Diario de Yucatán” número 16,884)

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