PARÍS (EFE).— La Gran Mezquita de París, la más antigua en el territorio francés, decidió ayer dejar en suspenso su denuncia contra el escritor francés Michel Houellebecq por “incitación al odio contra los musulmanes”, tras un encuentro entre el autor y el gran rector de esa institución religiosa.
“Este tipo de debate no debería dirimirse en un tribunal”, manifestó el escritor al diario “Le Figaro”, satisfecho de que el encuentro le haya permitido precisar los dichos que causaron una fuerte polémica entre la comunidad musulmana.
La Gran Mezquita de París había presentado una denuncia a finales de diciembre pasado en respuesta a una entrevista publicada en noviembre en la revista “Front Populaire”, en la que el exitoso autor galo pronosticaba que cuando “territorios enteros estén dominados por el Islam” habrá un “Bataclán, pero al revés”, en referencia al sangriento atentado yihadista de 2015.
El autor de “Sumisión”, obra de ficción publicada en enero de 2015 en la que entrevé un dramático cambio social con la llegada de un presidente musulmán en Francia, afirmaba en su diálogo con el ensayista Michel Onfray que los “franceses de pura cepa lo que quieren es que los musulmanes dejen de agredir y de robar”.
Para la Gran Mezquita de París, estas declaraciones eran “inaceptables” y de “una brutalidad que genera estupor”, por lo que su rector, Chems-Eddine Hafiz, decidió emprender acciones judiciales.
El desencuentro, sin embargo, logró solucionarse gracias a la intervención de Haïm Korsia, rabino mayor de Francia, quien en una columna en “Le Figaro” ofreció mediar entre las dos partes.
Así, el autor de celebradas obras como “Las partículas elementales”, “Plataforma” y “El mapa y el territorio” se encontró ayer con ambas autoridades religiosas y se consiguieron acercar posturas.
Houellebecq, según publicó ayer “Le Figaro”, reconoció que los párrafos de la polémica son “ambiguos” y se comprometió a publicar una nueva edición de la entrevista que matizará esos comentarios. En contrapartida, Chems-Eddine Hafiz decidió dejar en suspenso su denuncia hasta que aparezca el nuevo texto.
Houellebecq, de 65 años, ha cultivado la imagen de “enfant terrible” de las letras galas tanto por el subversivo contenido de sus obras como por sus declaraciones consideradas islamófobas y políticamente incorrectas.
