“¿Para qué sirve la poesía? Para nada”, señala Benito Taibo antes de advertir que tampoco los amaneceres y, sin embargo, están ahí para llenar la vista de su espectador, para colmarlo o darle algún significado que se necesita al contemplarlo.

Durante la presentación del libro “Pasar inadvertido”, una antología que recoge su función como poeta a la par que ofrece poemas inéditos, Benito Taibo nuevamente colmó de anécdotas y letras a la audiencia que se dio cita en el salón Dzibilchaltún, la tarde de ayer.

Aunque sus lectores le conocen por novelas como “Persona normal”, “Polvo” y “Querido Escorpión”, la presentación sirvió para recordar sus inicios como autor, pues él mismo se define como un poeta.

Y es que si algo define las letras de Benito Taibo es justamente esa dedicación a exaltar la cotidianidad, de ver en el día a día lo extraordinario, pero en sus anécdotas explica que no podría ser de otra manera, gracias a la educación sentimental que tuvo junto a sus padres, siendo su madre la encargada de declamar “de la nada” aquellos poemas que guardaba en una memoria envidiable y que lo mismo llegaba a la hora de la comida que en cualquier conversación que lo ameritara.

Pero, reconoce, su decisión de ser poeta se debió a la elección de encontrar cabida en los libreros de los amigos intelectuales, cerca de las mismas obras de su padre y hermano, Paco Ignacio Taibo I y II, que juntos ya acumulaban una amplia colección de narrativas.

Más temprano que tarde, admite, descubrió la trampa dentro de la poesía, en la que se necesita un lápiz de punta larga y un borrador de las mismas condiciones, pues según dice ésta se nutre de palabras que llenan un espacio y que poco a poco se van seleccionando hasta quedar plasmadas.

“La poesía es necesaria en este mundo tan violento, porque con ella tenemos más posibilidades de acercarnos a la otredad e identificar en el otro nuestros propios sentimientos”, declara.

En este sentido, el autor se permitió exaltar la necesidad de la poesía en un país como México y de reconocer que son las mujeres las que más leen, entienden y promueven estos saberes, así como son ellas las que están al frente de una revolución que ya está sucediendo.

El encuentro sirvió también para compartir su reflexión en el papel que a los hombres les toca en esta lucha, siendo necesario desaprender conductas para caminar hacia un mejor desarrollo.

Pero si la cátedra sobre la poesía y su función social no era ya motivadora para la audiencia, que iba de jóvenes a adultos de la tercera edad, un momento a destacar llegó justamente cuando en medio de la ronda de preguntas, una pequeña niña rompió en llanto, apurando a su madre a saltar de la silla para salir del salón. “No salgas”, le pidió Taibo. “Si no podemos escuchar el llanto de un niño, ¿qué clase de humanos seríamos?”.

Dando con esa simple frase el ejemplo que sus propias letras llevan, invitándonos y motivándonos a retomar nuestro carácter empático, a recordar que somos humanos y que nos necesitamos para formar una comunidad.

Es por eso que “Pasar inadvertido” (Planeta, 2022) no solo es un recorrido por los inicios de Benito Taibo, sino también lo que él mismo define como “una tabla de salvación que el autor echa al mar con la esperanza de ser leída, porque los escritores justamente no seríamos nada sin ustedes, los lectores”.— NOEMÍ DOMÍNGUEZ MONTAÑEZ