Recibimos de Alberto J. Echazarreta, presidente fundador de la Orquesta Filarmónica del Estado de Querétaro, A.C., el siguiente escrito titulado “Asalto a Figarosy y al Patronato de la OSY”, que dice entre otras cosas lo siguiente

El que suscribe, Alberto J. Echazarreta A., quiere expresar su total descontento y desaprobación por la situación que prevalece con el maestro director artístico de la OSY, Juan Carlos Lomónaco, así como la del Fideicomiso Figarosy y del Patronato de la OSY.

Con el afán de dar peso a mi opinión, deseo informar que soy el presidente fundador de la Orquesta Filarmónica del Estado de Querétaro, A.C., puesto que mantuve alrededor de siete años en un par de ocasiones. Amén de lo anterior, creo ser uno de los pocos mexicanos que ha estudiado Dirección Ejecutiva (hago énfasis en lo Ejecutiva y no Artística) en la ASOL en Nueva York (American Symphony Orchestra League).

Tras adquirir dichos conocimientos acepté hacerme cargo de la OFEQ, como antes lo mencioné.

Conociendo la estructura bajo la cual opera la OSY mediante el Fideicomiso y el Patronato antes mencionados, veo con gran preocupación lo que a la fecha ha sucedido: la Secretaría de Cultura informó a Juan Carlos Lomónaco de un nuevo director artístico sin ningún comunicado oficial, indispensable por parte de las dos organizaciones bajo la cual opera la OSY. Con lo anterior en mente me gustaría compartir mi experiencia con el maestro Juan Carlos Lomónaco.

Durante mi gestión de presidente de la OFEQ tuve la maravillosa experiencia de conocer a decenas de directores artísticos, tanto nacionales como extranjeros. Durante un período de varios meses la OFEQ estuvo sin director artístico y operamos con muchos directores invitados de diversas orquestas nacionales y extranjeras. Durante ese período entré en contacto directo con el maestro Lomónaco, a quien ya había visto dirigir a otras orquestas. Se podrán imaginar el abanico de personajes con quien tuve el gusto de trabajar.

Los ensayos, base para formar opiniones

Es frecuente que la gente me pregunte qué opino de tal o cual director, a lo que les contesto que no me atrevo a opinar si no le he visto no solo dirigir, sino tampoco ensayar. Como público uno puede tener cierta opinión e imagen de algún director, pero no se le conoce realmente en todas sus facetas si no se le ve ensayar con la orquesta. Durante los ensayos puede uno, además de apreciar y calificar el método conductor del director, algo mucho más importante que es ¿cómo es la persona en su lado humano? Ahí se puede claramente ver su forma de comunicarse con los miembros de la orquesta (y no solo me refiero a los músicos artistas, sino también al personal administrativo y operativo) y cómo éstos reaccionan y obedecen las instrucciones dadas.

Sin duda me topé con todo tipo de personalidades, de las cuales debo confesar muy pocas sobresalían en lo último mencionado. Dentro de ese puñado, Juan Carlos Lomónaco sobresalió notoriamente. Con él trabajamos grandes obras; tal vez la que más gustó fue “Carmina Burana”, que la pusimos en varias ocasiones; por la envergadura de esta Cantata, las presentaciones se hicieron en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez en Querétaro. Lomónaco vendía la totalidad de los 3,000 asientos disponibles en cada presentación. Casi siempre nos hacíamos acompañar del Coro de Querétaro y principalmente del Coro del Conservatorio de Música de Celaya, donde al maestro Lomónaco se le admira.

Juan Carlos Lomónaco crisis en la Orquesta Sinfónica de Yucatán
Juan Carlos Lomónaco dirigió a la OSY desde 2009

Independientemente de lo anterior, el gozo y la satisfacción en la cara de los músicos durante y al terminar las presentaciones era algo digno de ver, pues, como se imaginarán, hace toda la diferencia del mundo el director artístico que les dirija. Les recomiendo que cuando acudan a la OSY con otro director pongan especial atención en los gestos de los músicos, no solo al final, sino durante la interpretación de la obra.

Indignación ‘por falsos motivos’

Como yucateco que soy, me siento infinitamente indignado por la aparente decisión del Ejecutivo del Estado y de la Secretaría de Cultura, no solo por esta decisión, sino la forma vergonzosa en que Lomónaco fue informado tras 14 años de ardua dedicación y crecimiento innegable de la OSY. A la cultura yucateca no se le quitó, sino que se le “arrebató” un activo cultural muy valioso. Los yucatecos no somos así. Claro, el actual gobernador de Yucatán no es yucateco. Es para mí muy obvio e inadmisible que una persona que nunca asistió a los conciertos, mucho menos a los ensayos, y obviamente no tiene la mas pálida idea de lo que es una organización filarmónica pueda tan alegre, irresponsable, política y visceralmente tomar una decisión de la importancia que ésta tiene para la cultura del Estado y el futuro de la OSY, si en efecto se planea cambiar de director artístico.

Ni a los músicos ni al director se les notificó en tiempo y forma y mucho menos se les pidió opinar al respecto, no digamos al público que con boletos ya comprados (como en mi caso para el “Réquiem”, que no solo son los del concierto sino también los de mis pasajes de avión de Querétaro a Mérida) nos dejan sin la oportunidad de escuchar a nuestra querida OSY con una obra de la trascendencia del “Réquiem” de Mozart.

Es vergonzoso leer los comunicados oficiales arguyendo los falsos motivos para una decisión de tal magnitud. Se habla de “aumentar la asistencia”. Me pregunto, ¿dónde la pondrían si el Peón Contreras normalmente estaba abarrotado o con todas las localidades vendidas? ¿Acaso piensan construir una sede más grande?

¿Que no se interpretaba música mexicana? Obvio, debido a su ignorancia y al nunca ir a los conciertos y mucho menos estar pendientes de la programación cómo se iban a enterar las veces que se obsequió al público obras de compositores como Silvestre Revueltas, José Pablo Moncayo, Carlos Chávez, Daniel Ayala, José María Ponce, Javier Álvarez y otros más. ¿Obras mexicanas? Ajá, ¿qué son entonces “La noche de los mayas”, “Sensemayá”, “Huapango”, “Metro Chabacano”, etc., etc.?

¿Acercar a la orquesta a los diversos estratos de la sociedad? No se imaginan señores lectores que toleran mi extenso relato lo que muchas orquestas desearían tener una actividad como “Sinfonízate” creada por el maestro Lomónaco, en la que se les abrían las puertas del teatro a los niños y jóvenes para disfrutar gratuitamente el ensayo sin interrupciones antes de la presentación final; con esto se sembraba la semilla en las generaciones futuras.

Y qué me dicen de las presentaciones para todo público como “La guerra de las galaxias”, “Harry Potter”, “Supermán”, “ET”, “Música de películas”, etc., etc. Además, los solistas internacionales, como Plácido Domingo, Juan Diego Flórez, Elton John, Andrea Bocelli, Elina Garanca, etc., etc.

Espectáculo y cultura, diferentes

Por favor, señores gobernantes, aprendan a diferenciar lo que es “espectáculo” y lo que es “cultura”. Lean el libro de Mario Vargas Llosa “La civilización del espectáculo”.

OSY Lomónaco escándalo Yucatán

Bueno, esto en caso que lean, ya que al parecer no escuchan música culta. Podría extenderme mucho más, no lo haré en atención a los lectores, pero como punto final me pregunto: por qué cambiar el modelo artístico si el maestro Lomónaco tuvo los anteriores aciertos y merecer la forma indigna en que se le bajó del pódium.

¿Cómo es que tiene el cariño de sus músicos y su público y que no pasa un año sin que sea invitado a dirigir a orquestas de nivel internacional, especialmente del Viejo Mundo, donde se encuentra el pináculo de la cultura sinfónica? Se los dejo de tarea…

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