Para Lázaro Azar Boldo, crítico de arte y presidente de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música, ya hacía falta buscar un director que impusiera nuevos retos a la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), que le ofreciera otros aires y ampliara sus horizontes en cuanto a programación.

Revela que los músicos, en lugar de estar contentos por el cambio, se molestaron cuando se enteraron de que el maestro Juan Carlos Lomónaco dejaría de ser director titular de la agrupación, porque no era resultado del desgaste natural de la relación profesional ni de la falta de crecimiento artístico, sino porque el director había incomodado al gobernador Mauricio Vila Dosal con sus declaraciones sobre la reducción del presupuesto de la orquesta.

Como crítico de arte y conocedor de los procesos que se siguen en estos casos, Azar pensó que se emitiría una convocatoria nacional, e incluso internacional, para elegir al nuevo conductor con base en su capacidad para aportar a la OSY.

Si tiene buen nivel y hace crecer el proyecto “no tenemos que ceñirnos a los que hay en casa”, afirma.

Las declaraciones de Azar Boldo, originario de Campeche y residente desde hace décadas en Ciudad de México, se dan a raíz de la abrupta salida del maestro Juan Carlos Lomónaco de la OSY, la cancelación de los conciertos que ya se había anunciado que conduciría y la designación del maestro José Areán como director interino para el resto de la actual temporada.

Los conciertos del viernes y domingo pasados, como informamos, los condujo el maestro Alejandro Basulto Martínez como huésped.

Urge convocatoria para elegir a director de la OSY

Azar Boldo indica al Diario que lo mejor para la OSY es que José Areán esté el tiempo mínimo posible como interino y que se emita una convocatoria para elegir al nuevo director, en la que se tomen en cuenta las opiniones de los instrumentistas, el Patronato de la Sinfónica y el público —que “es importante”— y el consejo de expertos.

Esto no solo para garantizar que se tendrá al que mejor llevará artísticamente a la orquesta, sino también para contar con aquél que tenga mejor trato, pues un cargo de éstos requiere tanto de un buen músico como de un buen político.

Condena la forma en que se suspendió a Juan Carlos Lomónaco, pues “no era lo correcto para él ni lo que se merece el público yucateco, que es culto y exigente”.

Lázaro Azar comparte que desde hace algún tiempo ha estado al pendiente de la situación de la OSY, un poco porque acaricia la idea de regresar a vivir a Yucatán —donde cursó estudios— y para él es fundamental que en el Estado se cuente con una buena orquesta.

Apunta que Juan Carlos Lomónaco llegó a la orquesta en un momento ideal, pues él tenía un nivel muy superior al que entonces mostraba la agrupación y fue capaz de hacerla crecer.

El crítico asistió como espectador a varios programas de la OSY en Mérida y con base en esto admite que en los últimos años ya no le resultaban atractivos porque se repetían muchas obras.

A la larga siempre se tiene que cambiar al director. Para mi sorpresa, empecé a oír rumores de que Juan Carlos Lomónaco, quien es una persona sumamente cortés y educada, tenía fricciones con ciertos músicos, porque él y Miguel Escobedo (Novelo, director del Fideicomiso Garante de la OSY) habían eliminado la comisión artística, lo que no fue del agrado de los músicos”.

Mordaz comentario sobre José Areán

También le sorprendió que se anunciara a José Areán como director interino porque, en su opinión, es “de lo peorcito que tenemos en México”.

Azar dice que está enterado que el director tuvo problemas con la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes e, incluso, tiene una demanda por acoso laboral. “Salió de mala manera y por la puerta de atrás”, declara.

Azar Boldo recuerda que en 1991 vio dirigir por primera vez a Areán con el conjunto de cámara Ónix de música contemporánea. En un programa condujo “muy bien” una obra de Pierre Boulez que por su complejidad no es muy común de interpretarse.

Ese mismo año, en una reunión con Sergio Vela, director del Festival Internacional Cervantino, y José Antonio Alcaraz, “el más grande crítico de música en el país”, Azar sugirió el nombre de Areán para que se hiciera cargo del reestreno en Guanajuato de la ópera “The Visitors” de Carlos Chávez —que conmemoraba su centenario— y que se había quedado sin conductor por problemas de agenda de los propuestos Enrique Diemecke y José Luis Castillo.

Afirma que tiempo después José Areán asumió la dirección del Festival del Centro Histórico de Ciudad de México, lo que el crítico de arte atribuye a su amistad con José Wolffer, actualmente director de Música de la UNAM e hijo de Roberto Vázquez, quien encabezaba el evento cultural.

Azar asegura que en ese puesto el director aceptó “devolver el favor” a Sergio Vela por su oportunidad en el Cervantino y destinar presupuesto a la tetralogía de las óperas de Wagner.

“El festival se comenzó a venir abajo y hoy en día no existe, pues mermó en prestigio y presupuesto. Desapareció antes de la pandemia”, señala.

El crítico considera que con Areán al frente de la Ópera de Bellas Artes las producciones “presentadas fueron verdaderos fracasos; en una función la ópera era ramplona y malísima, los asistentes se volteaban a ver entre sí sorprendidos de lo mala que era”, apunta.

Añade que en 2012 asumió el cargo de director huésped principal de la Filarmónica de Ciudad de México. “Entra con mucho entusiasmo y tiene la idea de una programación temática solo del siglo XX y después solo de compositores mexicanos. Es bueno que se incluyan, pero limitan a una sola acción, el público dejó de asistir porque cada programa era del mismo color”, cuenta.

“En 2014 el descontento entre los músicos de la Filarmónica ya era mayúsculo”, dice Azar, quien agrega que posteriormente vino la oferta de Aguascalientes.

Lázaro Azar enfatiza que no debe postergarse la convocatoria para elegir al director titular de la OSY.