CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— El Vaticano lanzará el 10 de junio próximo un cohete con un nanosatélite que contendrá una versión digital y minúscula de las fotos y el texto de la oración del Papa del 27 de marzo de 2020, cuando rezó en la Plaza de San Pedro, vacía por la pandemia, lo que transmitirá sus palabras al espacio.
El proyecto “Spei Satelles” que fue presentado ayer por el Vaticano comenzará el 10 de junio en la base de lanzamiento de Vandenberg, California, donde será lanzado el nanosatélite de tipo CubeSat, construido por el politécnico de Turín y operado por la Agencia Espacial Italiana. Será puesto en órbita para llevar un “mensaje de esperanza y paz” del papa Francisco.
En el satélite está almacenado un nanolibro digital producido por el Consejo Nacional de Investigación, que consiste en una lámina de silicio de dos por dos por 0.2 milímetros en la que, con el uso de nanotecnologías, se han impreso las imágenes, los discursos y las lecturas que el 27 de marzo de 2020 recitó el Sumo Pontífice en aquel momento de oración bajo incesante lluvia.
Una vez puesto en órbita heliosincrónica, “Spei Satelles” transmitirá una señal de radio perceptible incluso con aparatos de radioaficionados que difundirá “los mensajes de esperanza del magisterio del Papa”.
Llamado a la acción
“Esa oración se ha convertido en un icono de esperanza que continúa su camino y sigue llamando a la acción a los habitantes del planeta”, destacaron los promotores de esta iniciativa sin precedentes durante su presentación.
“El satélite se pondrá en órbita terrestre baja a una altitud aproximada de 525 kilómetros y seguirá una órbita sincrónica solar que combina altura e inclinación, de tal modo que el CubeSat sobrevolará siempre un mismo punto de la superficie terrestre a la misma hora solar local”, según los organizadores.
“Un unicum en la Historia de la exploración espacial y en la vida de la Iglesia Católica”, añadieron.
En 2021, un año después del evento, las fotos y textos de aquel “Statio Orbis”, o momento extraordinario de oración, se depositaron también en un nanolibro en el banco mundial de semillas, en el Svalbard Seed Vault en Noruega, como “semillas de esperanza”.
