MÉRIDA.- Somos papás de un hijo que es seminarista. Hoy queremos compartir porqué consideramos importante promover la vocación en los hijos, y es que consideramos que hoy en día, es de suma importancia realizar esta promoción vocacional, así como promover los valores en el seno de la familia, pues estamos viviendo un mundo demasiado confundido y polarizado ante la carencia de valores y vocaciones en general.
La historia nos lo demuestra, que siempre la familia ha sido y debe seguir siendo el primer agente vocacional de nuestros hijos, pues en ella se dan y generan las condiciones para sembrar, germinar y acrecentar la semillita de las vocaciones en nuestros hijos todos los días. Y que bueno sería que, esa enseñanza se diera a ejemplo de nosotros como padres, siendo congruentes con nuestro decir y actuar, ya que esta sería la mejor manera de impulsar a nuestros hijos, especialmente en sus vocaciones.
Es necesario, además, que tengamos como padres de familia una labor evangelizadora con nuestros hijos, con momentos de acercamiento hacia Dios, transmitiendo la fe, creando raíces sólidas y cercanas a Dios, propiciando la identidad de cada uno de nuestros hijos tanto en los afectos familiares como también a la fe en Cristo. Como familia debemos proporcionar a nuestros hijos elementos para su madurez, y ello se refleja en una búsqueda de identidad vocacional.
Finalmente, reconocemos como Dios da a cada uno de nosotros una vocación y nos bendice con ciertas habilidades y talentos. Hoy, nos sentimos bendecidos por cómo nuestros hijos buscan responder al llamado de Dios: uno en su matrimonio, otro en su profesión y su noviazgo; y particularmente, nos da alegría por el mediano que está en el seminario. Nos hace sentir más unidos como familia para apoyarlo y juntos le pedimos a Dios que, día a día acreciente su llamado a la vocación sacerdotal; pero, si en un futuro cambiase la decisión de su vocación, nosotros siempre lo amaremos sin titubeo alguno.
Por ello cuando el llamado se diese a alguno de nuestros hijos, como padres debemos dar gracias a Dios, y dar absolutamente todo el apoyo su vocación será su felicidad con Dios; siendo esta una señal del amor incondicional que como padres tenemos hacia nuestros hijos..- Jorge Carlos Calderón Yam y Teresita Ojeda Espinosa, papás del seminarista Cesar Calderón Ojeda
