La iglesia de San José y la Purísima Concepción, de la comisaría San José Tzal, luce como nueva luego de los trabajos que emprendió el padre párroco José Bernabé Cobá Collí hace un año, cuando llegó al templo.
El domingo pasado, el obispo auxiliar monseñor Pedro Mena Díaz bendijo las obras de remozamiento del templo católico, bajo cuya jurisdicción están 12 comisarías del sur de Mérida, entre las cuales están Santa Cruz Palomeque y Dzununcán.
En la misa se realizó la bajada de la Virgen de la Asunción.
La sede parroquial tiene capacidad para aproximadamente 400 personas.
El párroco informó que a su llegada a la comunidad comenzaron las labores de remozamiento de este templo, que tiene siete años y que era una capilla que se desprendió de la parroquia de San José Obrero, con sede en San José Tecoh.
El padre Cobá Collí celebrará el próximo viernes 25 un año de haber llegado a la comunidad como párroco. Durante este tiempo se ha restaurado el presbiterio y el sagrario se trasladó a la nueva capilla del Santísimo.
Había una capilla perpetua, pero no estaba adaptaba y ahí no estaba el sagrario. En el sagrario se resguardarán los óleos santos.
Como parte de los trabajos, en el presbiterio se colocó un ambón y una nueva base para el cirio pascual, además de un juego de luces, y en la parte posterior, donde está la cruz, se colocó mampostería con piedra de cantera.
Asimismo, se dio mantenimiento a la puerta principal de madera, que tiene grabada las imágenes de San José y la Purísima Concepción, y fue barnizada.
Las puertas laterales recibieron igualmente mantenimiento porque estaban “carcomidas”. A esto se le suma la colocación de un techo de lámina en forma de tejas para su protección.
En la casa cural se hicieron los acabados en el techo y se impermeabilizó, por fuera de la casa había una parte que no tenía revoco y que se “masilló” y pintó.
En la oficina también hubo mejoras: se pusieron cortinas nuevas, mosquiteros y aire acondicionado.
Todos los trabajos fueron posibles gracias al apoyo de la comunidad y los bienhechores, además de ventas y rifas, con lo que se alcanzó una cifra de 701,000 pesos. Sin embargo, se tiene una deuda por pagar de 485,000 pesos.
Alentar la oración
Estas obras se hicieron porque “el Santísimo debe tener su propia capilla y, sobre todo, por el respeto de la gente y para alentar la oración; que todo sea para tener una buena liturgia y alabanza a Dios”, subrayó.
La parroquia de San José Tzal tiene grupos de apostolado, servidores y un coro; a ella acuden 400 niños al catecismo, cifra que se espera aumente en el nuevo ciclo de formación que se iniciará en septiembre.
Por el momento, la parroquia no está realizando ninguna colecta ni pidiendo apoyo con visitas de casa en casa o en las calles, así que “cualquier donativo es en la parroquia directamente”.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
