Hace 30 años, el 11 y 12 de agosto de 1993, Yucatán vivió un momento histórico: la visita del papa Juan Pablo II, hoy elevado a los altares.

Las misas que el Papa ofició en Izamal y en Mérida pusieron al Estado en los ojos del mundo. Fue en Izamal donde sostuvo un encuentro con representantes de las etnias del continente y pidió perdón por los actos de los conquistadores.

“Seguimos dándole gracias a Dios porque desde aquí el Papa pudo mandar un mensaje valioso para todo México y toda la gente que conoce y está involucrada en el tema de los pueblos indígenas”, dijo el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega.

Al conmemorarse tres décadas del suceso, no se efectuó una celebración en particular; no así hace cinco años, cuando se llevó al cabo una reunión de representantes de varias ciudades enfocada en la Pastoral de Pueblos Originarios.

El prelado manifestó que la visita de Juan Pablo II hace 30 años a Yucatán “puso en alto a los pueblos originarios y a los hermanos y hermanas que muchas veces pasan desapercibidos”.

Para el obispo auxiliar monseñor Pedro Mena Díaz, la visita de Juan Pablo II aquellos 11 y 12 de agosto de 1993 dejó en Yucatán un fuerte sentido de comunión.

Aspectos de la visita del papa Juan Pablo II a Yucatán. Foto de Megateca

Recordó que el viaje del Santo Padre originalmente estaba programado para 1992, pero una cirugía hizo que se pospusiera. “Creo que fue providencial para tenerlo más tiempo entre nosotros”, dijo el obispo, que se emociona al recordarlo.

“A la larga nos hace pensar cómo Dios es providencial y cómo su presencia nos motiva porque, al fin y al cabo, como dice la frase, viene a confirmar nuestra fe. Eso es lo que uno se pregunta a la larga. Treinta años después, es un empujón para motivar nuestra fe, para confirmarla y para seguir adelante. Él vino a confirmar nuestra fe y a cumplir con su labor como sucesor de San Pedro”.

Hoy día se mantiene fuerte el vínculo entre la sociedad yucateca y el Papa. “Tenemos un monumento de él en Izamal, fue una idea de don Manuel Castro (Ruiz, arzobispo de Yucatán en aquel entonces); además el Papa coronó a la Virgen”.

Por su parte, el obispo auxiliar monseñor Mario Medina Balam dijo que tener al Pastor de la Iglesia en una diócesis es algo singular y especialísimo. “Ahora que lo han declarado santo adquiere otra dimensión”.

Tener presente el 30o. aniversario de su visita significa no olvidar lo que vivió la Arquidiócesis de Yucatán, así como el deseo de seguir el camino de la santidad.

“La presencia del papa Juan Pablo II en la Iglesia significó un aumento de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada (…) No es que los papas Benedicto y Francisco no hayan impactado a la Iglesia, pero la presencia del Papa aquí influyó mucho en la presencia de vocaciones. Eso hay que revivirlo para que el aumento de vocaciones suceda nuevamente porque estamos viviendo un otoño en las vocaciones”, admitió.

Visita del Papa a Yucatán, por los pueblos indígenas

Quien también vivió muy de cerca la visita del Santo Padre en el Estado fue el presbítero Lorenzo Mex Jiménez, actual párroco de San Sebastián y quien en aquel entonces fue nombrado coordinador de la visita del Papa en Izamal.

Izamal era el destino del papa Juan Pablo II, por su mensaje a los pueblos indígenas. Foto de Megateca

“Vale la pena destacar el reconocimiento a los pueblos indígenas de América, de hecho, ésa fue la razón principal de su visita a México, en concreto a Yucatán y, sobre todo, a Izamal (…) Prácticamente el Papa vino por Izamal, por los indígenas, y de paso le tocó a Mérida, aunque muchos lo consideraron al revés”.

El padre recordó que la visita del papa Juan Pablo II estaba programada para 1992, pero, como no pudo ser posible debido a una intervención quirúrgica, posteriormente invitó a un grupo de representantes de México para entregarle un mensaje en Santo Domingo, República Dominica.

“Allí mismo, yo le dije que estaba pendiente su visita a Yucatán, y él, de una manera muy natural, respondió: ‘Allí estaré’. Fue una cosa verdaderamente sorpresiva”, recordó el padre.

En Izamal, el Papa retomó el mensaje que había dado en Santo Domingo a los pueblos indígenas. “Para mí fue un evento que me marcó mucho. Le di seguimiento a todo. Fue una tarea muy cansada, pero me dejó un grato sabor de boca, y creo que también le dijo mucho a los pueblos indígenas de América del papa Juan Pablo II”.

Para el padre, tras la visita del Papa la pastoral volcó la mirada hacia los indígenas. “Hay más interés por atenderlos y se destacó la gran riqueza de las culturas y que en todas éstas está presente, lo que el Papa llamó, ‘las semillas de la palabra de Dios’”.

Cronista presidió un comité  en la visita papal a Izamal

“Uno de los hechos trascendentales de Izamal, hoy Pueblo Mágico, fue la visita del papa Juan Pablo II el 11 de agosto de 1993, y 30 años después aún se recuerda”, dice el cronista de esa ciudad Miguel F. Vera Lima.

“Es un hecho que marcó el rumbo de Izamal: la llegada del Santo Padre lo puso en los ojos del mundo”, declara en una entrevista con el Diario.

“Mucho recuerdan el eco que se hacía en el atrio cuando el papa Juan Pablo II, hoy día santo, dio su mensaje a los representantes de las etnias de Latinoamérica”.

La visita papal estaba programada para octubre de 1992, en el marco del quinto centenario de la llegada del Evangelio a tierras americanas, que se celebraría en Santo Domingo.

El programa incluía visitas a México, específicamente a Mérida e Izamal, “pero debido a una operación por un proceso tumoral intestinal se limitaron las actividades del Santo Padre”.

Eso dio paso a realizar los preparativos con casi un año de anticipación. “Los últimos seis meses fueron de gran intensidad para un comité que yo presidí; el presbítero Lorenzo Mex Jiménez era nuestro enlace con la Arquidiócesis de Yucatán”.

El entrevistado asegura que “fue un trabajo muy exhausto, debíamos cumplir los protocolos del Estado Mayor Presidencial que se expedían en reuniones en las que participaban la Arquidiócesis, el gobierno del Estado y personal del Vaticano, entre otros más”.

El cronista de esa ciudad Miguel F. Vera Lima narra su experiencia durante la visita papal a Yucatán

El día de la llegada del Papa, “un servidor y mi esposa ingresamos al atrio franciscano a las 6 a.m. y esperamos a que llegara su Santidad poco después de las 11 a.m.”.

“Hubo mucha emoción cuando se escuchó y se vio el helicóptero sobre el atrio; en la azotea del convento fue mandado a colocar una manta con la leyenda ‘Bienvenido Juan Pablo II’”.

Miguel F. Vera comparte que “un hecho que no estaba programado fue la coronación que realizó el Papa a la Virgen de Izamal; además, de entre sus ornamentos sacó un rosario y lo depositó en las manos de la Santísima Virgen de Izamal”.

“Hay muchas cosas para recordar, nos tardaríamos, horas, días o semanas platicando de ese histórico hecho en Izamal”, dice.

“Te puedo decir que de ese histórico mensaje de aliento aún queda mucho por reflexionar, aunque la Iglesia Católica está más abierta a varios temas pero los indígenas solo están en los discursos, los indígenas siguen en malas condiciones económicas dependen de las dádivas del gobierno federal, que los limita en su libertad social y sobre todo en lo político”.

El cronista posee una gran colección de fotos inéditas de la visita del Papa y conserva con especial cariño un llavero que el Santo Padre le hizo llegar a él y a todos los que conformaron el comité y que les entregó el padre Lorenzo Mex a nombre de su Santidad.— POR Iván Canul Ek// José Candelario Pech Ku