Rosa Isela García Pantoja, presidenta fundadora de la Asociación Mexicana de la Industria Turística (AMIT) Yucatán, señala que es cada vez más notoria la presencia del turismo informal en el estado.
Esto se empieza a ver como un riesgo para la temporada de verano que se avecina, por lo que urge a una regulación moderna del turismo.
“Tenemos un crecimiento descontrolado del turismo en Yucatán, especialmente en lo que respecta a la proliferación de tours y servicios operados en redes sociales y plataformas digitales. Este fenómeno carece de una regulación clara y no garantiza la seguridad de visitantes y locales”, enfatiza.
La empresaria turística declara al Diario que, según cifras federales, México mantiene niveles históricos de movilidad turística y digitalización en servicios.
Sin embargo, alerta que la comercialización inmediata de excursiones y experiencias mediante plataformas digitales genera un entorno donde los operadores informales proliferan sin la debida supervisión.
“En Yucatán hemos notado un aumento en los tours carreteros organizados mediante puntos de venta informales. Algunos operan todo el año, mientras que otros solo en temporada alta o fines de semana”, explica.
La presidenta de AMIT-Yucatán subraya que, aunque los vehículos utilizados para estos recorridos puedan cumplir con los requisitos básicos de circulación, no siempre cuentan con una empresa registrada, seguro especializado para viajeros o protocolos de emergencia.
“Esto es alarmante. La informalidad está creciendo rápidamente, aprovechando vacíos regulatorios y la promoción digital masiva”, añade.
Rosa García aclara que el problema no radica en la innovación o en las nuevas formas de movilidad, sino en la necesidad de garantizar seguridad, legitimidad y condiciones equitativas para todos los actores del ecosistema turístico.
“Mientras que las empresas establecidas cumplen con obligaciones fiscales, patronales y de capacitación, la informalidad sigue expandiéndose”, indica.
Con la llegada del verano 2026, la presidenta de AMIT Yucatán anticipa que esta tendencia podría intensificarse.
También considera que es urgente a abrir un diálogo sobre la regulación moderna del turismo en Yucatán.
“Necesitamos una conversación seria sobre cómo proteger al turista y fortalecer la formalidad en el sector. No se trata de perseguir nuevas dinámicas económicas, sino de establecer un marco que asegure la seguridad, la reputación y la competitividad del destino”, indica.
La dirigente pone de manifiesto la necesidad de una regulación efectiva en el sector turístico de Yucatán, instando a las autoridades y a los actores del mercado a trabajar juntos para garantizar un entorno seguro y responsable para todos.
