Hay muchas formas de hacer una crónica musical y Jorge Álvarez Rendón, cronista de la ciudad y de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), sabe darle estilo propio a los escritos con los que documenta las actuaciones de la agrupación, al poner en cada uno de éstos no solo sentimientos y emociones, sino también datos interesantes sobre los compositores.
Durante los 20 años de existencia de la OSY, el cronista tuvo a su cargo las reseñas de sus conciertos para Diario de Yucatán. En cada temporada ocupó un asiento en uno de los balcones del Teatro José Peón Contreras, que fue sede de la Sinfónica hasta que ese recinto sucumbió a un incendio, en noviembre del año pasado.
Jorge Álvarez Rendón publicó el sábado pasado su última reseña de un concierto de la OSY en páginas de Diario de Yucatán.
Durante 52 años ha colaborado con esta casa editorial como cronista de eventos de literatura, teatro y música, principalmente. Su pluma ha registrado las presentaciones de las orquestas sinfónicas que ha habido en el Estado desde la década de 1970 hasta la actualidad.
Recuerdos con la OSY
De la actual Sinfónica de Yucatán recuerda sus inicios hace 20 años, bajo la dirección del maestro Juan Felipe Molano Muñoz, a quien considera la persona que le dio forma a la Orquesta, pues logró integrar a músicos de diferentes países, que se convirtieron en compañeros que tenían un fin común.
Cuenta que en aquel momento hubo quienes cuestionaron la razón de que se le llamara Sinfónica de Yucatán si sus integrantes eran extranjeros, pero explica que era necesario que fuera así porque no había en el Estado los músicos con la calidad necesaria para ser parte de una agrupación como la que se pretendía crear.
Sin embargo, esos instrumentistas extranjeros comenzaron a capacitar a las nuevas generaciones de músicos yucatecos, muchos de los cuales hoy en día forman parte de la agrupación.
Rememora que cuando Molano dejó la dirección artística de la OSY se impuso a un director por órdenes del gobierno en turno, lo que generó conflictos al interior de la Orquesta. Entonces se procedió a realizar un proceso para elegir al nuevo director, como, opina, se debió hacer desde el inicio.

Fueron cinco los programas con igual número de directores invitados los que se presentaron para que el público, los músicos y los administradores de la OSY votaran para escoger a quien querían de director.
Juan Carlos Lomónaco, el director para la audiencia
Como ya se sabe, Juan Carlos Lomónaco fue el que obtuvo la titularidad de la dirección artística, cargo que ostentó por 14 años.
“Es un director con mucha presencia y conocimiento”, señala el cronista, que añade que, así como Molano fue el encargado de darle forma a la OSY, Lomónaco fue quien creó una audiencia para la Orquesta, pues sus nexos con importantes músicos alrededor del mundo permitieron tener en Mérida a artistas rusos, franceses, polacos y estadounidenses de Filadelfia y Nueva York.
Destaca que Lomónaco se preocupó por conocer los gustos del público que se iba gestando, así que la programación de los conciertos se basaba en parte en este importante dato.
Álvarez Rendón apunta que Tchaikovsky, Schumann y Brahms son los compositores favoritos del público yucateco, no Mahler.
Por ello, cree que programar a Mahler en el primer programa de la presente temporada demuestra deconocimiento de la audiencia.
La pluma de Jorge Álvarez Rendón se detiene
El cronista manifiesta que los cambios y las imposiciones que se han dado en tiempos recientes en la OSY y “los feos y tan poco musicales” programas actuales, que el director artístico “ha armado a su gusto para invitar a sus amigos”, además de la edad del propio escritor, lo llevaron a tomar la decisión de dejar de escribir las crónicas para el Diario.
Aclara que, de cualquier manera, ya pensaba retirarse una vez que terminara esta temporada, así que solo decidió adelantarse.
Siente que la OSY debería llevar al cabo un proceso para la elección de un director titular, que, como en el pasado, sea elegido por los espectadores, los músicos y los administradores.
Al preguntarle cómo ve a la OSY actualmente y la calidad de ésta, puntualizó que la calidad es baja cuando el director es malo.
“Noche mexicana” fue el último concierto de la OSY al que acudió como cronista del Diario.
Y sirvió esto para que aclarara que el director actual, José Areán, no es malo, y que le gustó la dirección que hizo de la Suite México 1910 y del Huapango de José Pablo Moncayo, en el que “fue excelente”, pero no le agrada el hecho de que haya sido designado por “dedazo”.
Preparación
Al abundar en sus reseñas, explica que las escribía con base en una preparación previa, un trabajo en el que se documentaba sobre las obras que la Sinfónica tocaría, los compositores y el momento en que se escribieron las piezas, e igualmente escuchaba dos o tres veces cada pieza antes de las presentaciones.
El cronista rememora sus inicios hace más de medio siglo y cómo aprendió a escribir crónicas bajo la guía de don Carlos R. Menéndez Navarrete, tercer director del Diario, quien le hacía reescribir sus textos una y otra vez después de leerlos al considerar que algo era incorrecto o que podría mejorarse.
Viene a su memoria una ocasión en que la Sinfónica del Estado de México se presentó en Yucatán y, tras escribir la crónica, se la entregó a Menéndez Navarrete, quien después de leerla expresó: “¡Caramba, qué bonita nota!”.
Fue una gran satisfacción para él escuchar esas palabras de la persona que le había enseñado y comprobar que no había cambiado absolutamente nada de lo que había escrito.
Ahora se despide del compromiso de redactar las crónicas de la OSY para las páginas del Diario, su hogar profesional. Sin embargo, no descarta compartir en algún momento un texto si su corazón y manos así se lo dictan.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
