El Mencho se movía en patrullas para evitar ser detenido, su ahijado reveló a la DEA la red de policías que lo protegía y sus rutas ocultas
El Mencho se movía en patrullas para evitar ser detenido, su ahijado reveló a la DEA la red de policías que lo protegía y sus rutas ocultas

El ahijado del “El Mencho” confesó a la DEA que el líder del CJNG se trasladaba en patrullas policiales para no ser detectado y reveló rutas de escape, escondites y la red policial que lo protegió e impidió su arresto durante décadas.

El testimonio del hombre —que incluye la cruel tortura que sufrió en sus genitales—, expone cómo el capo se apoyaba en autoridades locales y guaridas en la sierra con un fuerte dispositivo de seguridad que le permitió evadir a las autoridades.

Estas revelaciones coinciden con el hallazgo de la narconómina del capo donde se exhibe la corrupción de autoridades que le permitieron expandir su mercado criminal.

La evidencia apareció el pasado mes de febrero (22.2.2026) en las cabañas de Tapalpa, Jalisco, aunque ahora la FGR pretende restarle importancia.

De campesino a operador del CJNG

Herminio Gómez Ancira, alias “El Indio” y  ahijado de “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), nació en Villa Purificación, Jalisco, una zona rural entre la sierra y el océano Pacífico.

Sin educación formal, creció en condiciones precarias hasta que migró a Estados Unidos, donde trabajó en la construcción.

Tras ser detenido y deportado en varias ocasiones, regresó a su comunidad sin imaginar que todo había cambiado.

El pueblo ya no era el mismo: el control lo tenía un nuevo líder criminal.

El encuentro con “El Mencho”

Al volver, Herminio fue citado por el narco, pero el capo no pedía, sino imponía y le dejó claro que en la región todos trabajaban para él.

Sin opciones, aceptó. En 2011 comenzó realizando tareas básicas para el CJNG hasta ganar la confianza del capo, “cositas que me pedía que hiciera”, dijo.

Con el tiempo, como dueño del territorio, el capo lo colocó como jefe de la Policía Municipal, pese a no tener experiencia. Desde ahí operaba bajo órdenes directas del líder del cártel.

“Al único que consideraba jefe era a ‘El Mencho’”, relató en declaraciones recogidas de una serie de testimonios consignados en archivos de una corte de Estados Unidos citadas por Milenio.

Le pusieron un uniforme y empezó a cobrar un sueldo de ocho mil pesos. Tenía 45 policías a su cargo y “cinco protectores civiles”, como llamaba a los sicarios que Nemesio Oseguera le mandó, a quienes debía pagar cuatro mil pesos mensuales para mantenerlos en la nómina.

La clave: usar patrullas oficiales

Según su testimonio, en 2012 “El Mencho” estuvo a punto de ser detenido, pero logró escapar gracias a la intervención de policías locales.

La estrategia era simple y efectiva: trasladarlo en patrullas oficiales, con luces encendidas, para no levantar sospechas. El objetivo: pasar desapercibido.

Nadie imaginaba que dentro de esos vehículos viajaba uno de los narcotraficantes más buscados del mundo.

Red de halcones

Además, utilizaban rutas en la sierra de difícil acceso y una red de vigilancia con radios para monitorear movimientos del Ejército y la Marina.

Habían creado una red de halcones donde esa comunicación se había vuelto clave para evitar que El Mencho y su hijo fueran detenidos.

Cuando decían “Las vacas están en el potrero de fulano” o “en el potrero de X o Y”, sabrían por donde iba pasando el Ejército o la Marina.

El líder del CJNG sabía que Herminio Gómez conocía como nadie la sierra, así que lo escondía en lugares donde sólo había senderos o caminos para caballos, inaccesibles para la mayoría.

Entonces “El Indio” terminó viviendo largas temporadas escondido en la sierra con su patrón, en zonas inaccesibles.

Vida en la sierra y cercanía con el capo

En esa soledad, los dos se hacían compañía y se volvieron tan cercanos que Nemesio Oseguera le pidió que lo llamara “padrino”.

Años después, el ahijado del narco se convertiría en testigo clave de la DEA y contaría los secretos del líder del CJNG, rutinas, costumbres, escondites, crueldades.

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El papel de “El Menchito”

El ahijado también relató su encuentro con Rubén Oseguera González, “El Menchito”, hijo del líder criminal.

Aseguró que fue él quien impulsó la producción de fentanilo dentro del cártel.

Incluso en abril de 2015 el hijo del capo le contó su sueño de convertir el CJNG en un imperio.

Fanfarrón, afirmó que el cártel tenía otro nombre cuando empezó, pero que fue él a quien se le ocurrió algo más New Age y adaptado a los tiempos: llamarlo Nueva Generación.

Lo describió parecido a una estrella de rock, ya que siempre viajaba con una comitiva de cien personas en un convoy de veinte camionetas con personas armadas.

También destaca su gusto por las armas de alto poder. Cada vehículo iba armado con rifles Barrett, AK-47, pistolas, granadas de mano y lanzacohetes.

Sus chicos habían sido reclutados desde niños, estaban locos, revela “El Indio”, ya que les gustaba colgarse las granadas del cuello y fingir que activaban la palanca para detonarla.

Aunque nunca supo si al “El Menchito” le gustaba la droga, una vez encontró una bolsa de cocaína en su camioneta.

Cuando el joven se dio cuenta de que Herminio la había visto, le pidió con angustia: “No le digas a mi papá”, era obvio que no aprobaba su consumo.

El incidente en la boda del ahijado de “El Señor de los Gallos”

El 24 de abril de 2015 Herminio celebró su boda en Villa Purificación. La recuerda como de los días más felices de su vida, pero era antesala de algo funesto.

Al terminar la fiesta, “El Menchito” mandó a su chofer por su auto, pero tardó por el tráfico propio del festejo, por lo que tuvo que caminar para alcanzarlo, pero en lugar de subirse al carro le lanzó un disparo en la cabeza.

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El ataque que marcó un punto de quiebre

Seis días después, el 1 de mayo de 2015, el CJNG protagonizó uno de los ataques más violentos contra fuerzas federales: el derribo de un helicóptero militar en Jalisco. En esa misma fecha todo se vino abajo para Herminio.

Según el testimonio, fue “El Menchito” quien ordenó el ataque para evitar la captura de su padre.

Ese día murieron varios elementos de las fuerzas armadas y el nivel de violencia del cártel quedó expuesto.

Cuando llegó María Hernández, abogada y criminalista de la extinta PGR a la zona, hallaron lo que nunca se había visto en una narcoescena del crimen: cohetes y lanzacohetes, como si fuera la guerra en Medio Oriente. 

Nueve cuerpos de hombres armados, uno de ellos con un cinturón con las iniciales del CJNG, otro abrazando su rifle con las siglas grabadas en la culata.

A un kilómetro, estaban los que parecían ser siete cuerpos de militares asesinados e irreconocibles.

Brutal tortura: el ahijado de “El Mencho” sobrevive

A Herminio Gómez, ahijado de El Mencho, cuenta que un comando encabezado por Heleno Madrigal Birrueta, alias “El Veinte”, jefe de plaza del CJNG en Jalisco, se lo llevó junto con otros policías.

Narra que le perforaron el pene. Le dieron descargas eléctricas en los genitales, apunta Milenio.

Le pusieron algo que llaman Ray-Bans, vendas blancas para inmovilizarlos y después patearlos por todo el cuerpo.

Le rompieron la clavícula, la mano, los pies, “todo lo que se puedan imaginar”. 

Después asesinaron con un tiro de gracia a otros seis policías que Herminio tuvo a su cargo.

Aquella noche lo pusieron de rodillas y le dieron un tiro en la cabeza y lo dejaron tirado en el piso.

Parecía que los sicarios tenían tanta prisa que no corroboraron que la bala sólo le dio un rozón en la cabeza.

Ahí se quedó entre la inconsciencia y la muerte, cuando de pronto lo despabiló la voz de “El Veinte”: “La gente de Casimiro Castillo (municipio de Jalisco) va a venir a enterrarlos”.

Herminio se arrastró tan rápido como pudo con los codos hasta un cañaveral cercano. Los sicarios no le habían sacado su teléfono, así que desde ahí llamó a un amigo que lo ayudó y lo llevó a un lugar en Autlán de Navarro.

Allí le detuvieron las hemorragias. Lo alcanzaron su hermana y su mujer y agarraron camino para el norte.

De operador a testigo de la DEA

Logró sobrevivir y huir a Estados Unidos.

En 2016 se presentó ante autoridades y pidió hablar con la DEA, donde empezó a revelar información de la estructura del cártel.

Les dijo que la granja de su familia era utilizada por el CJNG para entrenar a dos integrantes de ISIS, uno de Israel y el otro de Pakistán.

“No me interesa”, le respondieron. Hasta hoy Herminio asegura en documentos que esta historia es cierta.

En 2018 formalizó su colaboración a cambio de beneficios migratorios y protección.

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Testimonio clave contra el CJNG

Sus declaraciones fueron fundamentales para procesos judiciales en Estados Unidos, incluido el caso contra “El Menchito”.

Además, aportó detalles sobre la red de protección del cártel, incluyendo presuntos vínculos con autoridades.

El final de “El Mencho”

Años después, la información proporcionada por testigos como Herminio contribuyó a ubicar a “El Mencho”, quien murió en 2026 durante un operativo en Tapalpa, Jalisco.

El capo, considerado uno de los narcotraficantes más buscados del mundo, cayó tras décadas de evadir a las autoridades.

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Un testigo bajo protección

Actualmente, Herminio vive en Estados Unidos bajo protección, lejos de la vida criminal que marcó su pasado.

Su testimonio permitió desentrañar parte del funcionamiento interno del CJNG y la forma en que su líder logró mantenerse prófugo por varios lustros.

Los traslados de “El Mencho” en patrullas que confesó su ahijado a la DEA deja al descubierto hasta qué punto el CJNG logró infiltrarse en corporaciones de seguridad, utilizando recursos del propio Estado para proteger a su líder.

Más allá de la muerte del capo, las revelaciones de su ahijado abren nuevas preguntas sobre la red que lo sostuvo durante largo tiempo y que, en parte, podría seguir operando, pero también pone la lupa sobre el hallazgo de la narconómina de “El Señor de los Gallos”.

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