La joven pianista Daniela Navarro interpreta el Concierto para piano no.5 de Camille Saint-Saëns, en el octavo programa de la temporada de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), que se repetirá hoy el mediodía
La joven pianista Daniela Navarro interpreta el Concierto para piano no.5 de Camille Saint-Saëns, en el octavo programa de la temporada de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), que se repetirá hoy el mediodía

Un concierto con varias novedades musicales que sorprendieron al público, y la destacada participación de la pianista Daniela Navarro que interpretó como invitada solista el Concierto para piano no.5 de Camille Saint-Saëns, marcaron la presentación del octavo programa de la temporada de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY).

La primera presentación del programa se realizó anteanoche, y el concierto se repetirá hoy, al mediodía, en el Palacio de la Música.

El programa estuvo marcado por el estreno en Yucatán de la obra del compositor chino Tan Dun, “Passacaglia”, que tiene la novedad que el público interactúa con la orquesta mediante el uso del teléfono celular para producir una serie de sonidos.

A esta pieza le siguió el concierto para piano ya citado de Camille Saint-Saëns, para cerrar la presentación con la obra “La Mer” del compositor francés Claude Debussy.

El director artístico de la OSY, José Areán, hizo su aparición en el escenario, pero esta vez el saludo se extendió, pues se dirigió al público para explicar los detalles de la “Passacaglia”.

Dijo que la sorpresa de la noche era que tenían que hacer algo en la primera obra.

Enseguida explicó que aunque siempre se pide que no se use el celular durante los conciertos, en esta ocasión sería al revés, e invitó a la audiencia a descargar un archivo contenido en un QR impreso en el programa de mano del concierto, “un pequeño archivo de sonido creado por el compositor”.

Detalló que el compositor usa un archivo que el propio público produce con el celular como introducción de la obra, “así es como la concibe”, y se trata de la imitación de pájaros, un sonido creado con instrumentos chinos tradicionales.

Enseguida los asistentes comenzaron a descargar el archivo y algunos hasta reproducirlo, “todavía no”, repitió en varias ocasiones el director, mientras continuaba con las explicaciones, ya que dividió la sala en tres segmentos, para que cada uno, a su orden, diera “click” para reproducir el archivo de sonido.

“Juguemos este juego, escuchen lo que va a suceder”, expresó, “suceden cosas cuando abrimos nuestros sentidos”.

Entonces dio la pauta para que el primer grupo activara el sonido del archivo, y el canto de los pájaros se dejó escuchar; luego hizo lo propio con el segundo grupo, y con el tercero, hasta que se convirtió en un piar cada vez más intenso que envolvió el ambiente.

Una melodía juguetona, por momentos intempestiva, intensa, con sonidos inesperados, se sucedió en la interpretación de la pieza con la Orquesta.

A medio tema, una pausa en la instrumentación dejó oír a varios de los músicos en un tenue coro, sí, dejaron de tocar para vocalizar o emitir algunos sonidos a manera de rugidos y también suspiros, y enseguida se escuchó de nuevo el sonido de pájaros, esta vez proveniente de los celulares de varios de los músicos, y se le añade después el chasquido de los dedos de los instrumentistas.

Tras cesar el sonido, de nueva cuenta la orquesta interviene con todos los instrumentos, más dos arpas.

Algunos giros musicales y con sonidos inusuales se escuchan como parte de la pieza, para rematar con un final por todo lo alto, que incluyó un “hey” por parte de los músicos, mientras la sección de metales levantaba los instrumentos sobre sus cabezas.

Enseguida los vítores se dejaron escuchar, “bravo, bravo”, exclamaron varios asistentes, y los aplausos se extendieron, dejando de manifiesto el agrado por la interpretación.

Aplomo y virtuosismo

Vino entonces la presentación de Daniela Navarro, ganadora del 7o. Concurso Internacional de Piano “José Jacinto Cuevas” (2021).

La pianista entró al escenario con cierta timidez, pero una vez sentada frente al piano, se plantó con aplomo y así dio paso, con la Orquesta, a la interpretación de un bello concierto.

El Concierto para piano no.5 de Saint-Saëns considerado de alta dificultad técnica, fue abordado con destreza por la joven pianista.

La obra, estrenada en 1896 en la Sala Pleyel de París con el propio compositor Saint-Saëns al piano y la Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio, fue compuesta durante el viaje del autor a Luxor, Egipto, lo cual se refleja en el segundo y tercer movimiento, pues refiere musicalmente al aria de Dalila, “Mon coeur s’ouvre à ta voix”, de la ópera “Sansón y Dalila”, del mismo compositor, y en la que evoca el canto de un remero del Nilo y el lejano oriente.

Escalas y arpegios a gran velocidad que son parte de la obra permitieron el lucimiento de la intérprete, a quien se vio deslizar las manos ágilmente sobre el teclado. El público quedó satisfecho con la interpretación y le prodigó numerosos aplausos.

Entre mareas

Para el cierre de la presentación, la OSY interpretó “La Mer”, una obra integrada por tres bocetos sinfónicos, en los que Claude Debussy se inspiró en el océano, el movimiento del mar, las olas y el poderío del viento.

La audiencia se sumergió en diversos momentos del día a los que alude a la pieza, que van desde la serenidad y la calma, hasta el impetuoso estadillo de las olas en la rocas.

Esta pieza también fue muy aplaudida por la concurrencia, por lo que el concierto resultó muy disfrutado.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam

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