Fe, humildad y prontitud para cumplir la voluntad de Dios son las tres virtudes de San Juan Diego que pidieron imitar durante la misa patronal que anoche presidió el obispo auxiliar de Yucatán monseñor Mario Medina Balam en la capilla dedicada al santo indígena, en la colonia Vicente Solís.
“La Virgen eligió a Juan Diego como su mensajero”, recordó en su homilía. “Podemos decir que San Juan Diego participó en la preparación de la llegada de María, nuestra madre, a esta tierra de México”.
“Antes de ser mensajero de estas buenas nuevas, él mismo había preparado el camino al Señor en su propia vida: según el Nican Mopohua (el relato en náhuatl sobre las apariciones de la Virgen) era un buen cristiano, solía ir a la misa todos los domingos, iba al catecismo, llevaba una vida de santidad y por eso lo escogió la Virgen de Guadalupe”.
Las tres virtudes de San Juan Diego fueron la fe, la humildad y la prontitud.
El obispo pidió a la comunidad parroquial que al tener a San Juan Diego como su patrono “hay que tratar también de imitar su vida de santidad, de tal manera que les invito a imitar estas virtudes: la fe, la humildad y la prontitud para cumplir la voluntad de Dios y así estarán preparando el camino del Señor”.
Recordó que la Virgen María pidió que se le construyera una casa en el cerro del Tepeyac.
Monseñor Medina concelebró con el padre Gilberto Pérez Ceh, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, templo al que pertenece la capilla de San Juan Diego, y el diácono permanente Luis Domingo Flores Zamora.
A un costado del altar se colocó la imagen de San Juan Diego.
La capilla fue colmada por los feligreses.
Como informamos, hoy en misa de 12 horas, la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe será declarada santuario formalmente.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
