La música fue el medio por el cual Dios condujo al presbítero Bartolomé Tuz Mut a ingresar al Seminario Conciliar de Yucatán y recibir el ministerio sacerdotal el 14 de diciembre de 1972, de manos del entonces arzobispo de Yucatán, monseñor Manuel Castro Ruiz, en la iglesia parroquial de Halachó.
Hoy día, el padre Bartolomé Tuz es párroco de Nuestra Señora del Carmen del barrio de la Mejorada.
El sacerdote —nacido en Cepeda, Halachó, el 23 de agosto de 1941— festejó el pasado jueves su aniversario sacerdotal con una celebración eucarística, una convivencia y la ejecución de varias composiciones en el órgano del templo, como le gusta.
El padre Bartolmé Tuz recordó que en los años 70 el arzobispo Castro Ruiz promovió las vocaciones y realizó ordenaciones sacerdotales en los poblados.
En 1972 se ordenaron siete diáconos: los padres Jorge Elías Chi y Manuel Ceballos García, en la Catedral; Justino Guillén, en Muna (después dejó el ministerio); él, en Halachó, y José Antonio Castro Magaña y Alfredo Sosa (ambos ya fallecidos), en Ticul.
El 1 de noviembre de 1972 los siete fueron ordenados diáconos transitorios en la Catedral.
Talento musical
El sacerdote compartió que desde que era adolescente toca el teclado y, a fin de continuar sus estudios musicales, fue traído a la capital yucateca y tuvo hospedaje en el Seminario Conciliar.
“Cuando era joven, después de tener una experiencia en la capilla del Seminario, le comuniqué al padre rector Juan Arjona Correa que Dios quería que fuera su sacerdote”, recordó.
El padre Bartolomé Tuz comenzó su ministerio en la parroquia de San Francisco de Asís como vicario durante un año. Luego estuvo tres meses como vicario en la parroquia de la Purísima de Concepción y San José, en Progreso.
Después fue enviado para ser vicario a la parroquia de Ticul, donde permaneció un año y dos meses.
En 1974 el arzobispo Manuel Castro le dio la titularidad de su primera parroquia, Yaxcabá, donde estuvo cinco años y dos meses. Su servicio continuó en las parroquias de Tixkokob, por 17 años, y Tekit, donde estuvo casi otros 17 años.
El sacerdote permaneció dos años de descanso hasta que fue nombrado párroco de Nuestra Señora del Carmen en 2015.
El entrevistado compartió que en las parroquias en las que ha estado los órganos han estado presentes porque para él la música es muy importante, incluso ha formado varios coros.
Añadió que sus 51 años de vocación sacerdotal han sido gracias a Dios. “Cuando Dios llama para el sacerdocio también te da la gracia para la perseverancia y la fidelidad”, aseguró. “Gracias a Dios desde que soy sacerdote nunca me ha pasado por la cabeza dejar el sacerdocio”.
“Claro que hay embates del mundo y por eso a veces los hermanos sacerdotes renuncian, pero cada quien es un caso, en el mío gracias a Dios me ha sostenido”.
Cercano a sacerdotes
El padre Bartolomé Tuz dijo que desde el tiempo de sus abuelos, en 1936, su familia siempre estuvo cerca de los sacerdotes.
Su abuelo construyó espacios para la capilla y para que durmieran los sacerdotes y su mamá les cocinaba. “Yo crecí con los sacerdotes; una vez mi mamá dijo que el padre Macario Palma, que fue párroco de Halachó y por tanto visitaba Cepeda, cuando era bebé y lloraba me abrazaba y me distraía”.
A los 12 años de edad disfrutaba probar a tocar la serafina y el armonio que llevaba el cantor. Fue el sacerdote Ermilo Aguilar Alfaro quien le ofreció su ayuda para que tomara clases de música con la maestra Olda Rodríguez, una pianista muy buena de Halachó.
En 1956, el padre Aguilar lo animó a viajar a Mérida para continuar sus estudios de música; en la capital yucateca recibió clases con Cesáreo Chan y Pepe Rubio.
Estando en Mérida tuvo contacto con el Seminario, después ingresó a la casa de formación, donde continuó sus estudios hasta que fue ordenado hace 51 años.
El padre Bartolomé Tuz es hijo de José Inés Tuz Herrera y María Mut Pat. Sus hermanos son Pascual y Andrés, ambos fallecidos; José y Esteban.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
