La rectoría dedicada a Nuestra Señora de la Candelaria, en el centro de Mérida, recibió ayer a varias decenas de personas que celebraron la fiesta de San Blas, patrono de las gargantas.
A lo largo de la jornada se oficiaron tres misas (a las 11 a.m., 12 i.m. y 6 p.m.) con bendición de gargantas e imposición de velas.
En la primera misa, el padre rector Raúl Lugo Rodríguez habló de San Blas, quien fue un obispo de la región de Sebaste, en Armenia, que tenía el don especial de combatir problemas relacionados con la garganta, la voz y el canto. Fue en el año 330 cuando las personas del Oriente reconocieron este don y comenzaron a acudir a él.
Resaltó que el Evangelio del día estaba lleno de enseñanzas, como que “muchas veces se deja de hacer cosas solo por cuidar el prestigio”.
“No debemos alimentar ningún resentimiento ni rencor, pidámosle al Señor que esa enseñanza cale en el corazón”, indicó.
Sugirió que la petición del día no solo fuera por la salud de las gargantas sino también “por la paz de su corazón para que reciban la bendición de sus gargantas”.
El padre pidió que los fieles cerraran los ojos y realizaran tres respiraciones profundas y en cada una pidieran que el espíritu del Señor los invadiera. Después pasó de lugar en lugar con una vela en cada mano, con las cuales realizó la bendición de gargantas a los feligreses.
Continuó la bendición con agua bendita y de las velas que la gente llevó.
El padre Lugo Rodríguez recordó a los devotos que la salud de sus corazones y sus gargantas no radica solamente en la bendición, sino que ellos deben cuidar sus salud acudiendo al médico.— Ilse Noh Canché
