“Ya llegan José y María al templo de Dios bendito, se cumplen los 40 días desde que nació su hijo. Así lo marca la ley de los judíos, que deben ofrendar la primicia de los hijos al Señor”, así solía referirse el finado padre Ricardo Zimbrón Levy, M.Sp.S, al pasaje bíblico que evoca la presentación del Niño Jesús en el templo, hecho que da sentido y esencia al Día de la Candelaria.

Este 2 de febrero han pasado 40 días después de Navidad y es justo en este día que Cristo se nos revela como el fuego y la luz que ilumina al mundo en los brazos de su madre, la Virgen María, que se yergue como candelero de la luz, he ahí el porqué está advocación mariana es llamada La Candelaria.

Es así como esta mañana, en la rectoría dedicada a Nuestra Señora de la Candelaria, ubicada en las calles 64 con 67 del Centro, como ya es tradición, cientos de fieles cargando imágenes del Niño Dios participaron en las celebraciones litúrgicas que ahí se ofician  prácticamente cada hora, desde las seis de la mañana y hasta ya entrada la noche.

Imagen de la procesión a la Virgen de la Candelaria en Mérida.- Emanuel Rincón

En el marco de una romería, con velas, flores, ramos de ruda y agua bendita, la feligresía llegaron a agradecer a la Virgen por muchas cosas, pero particularmente por la salud y la protección de los hijos,  que acompañaron a sus padres de la mano.

Al mediodía, concluida la celebración litúrgica de las 11 horas oficiada por el rector del templo, presbítero Raúl Lugo Rodríguez, que por cuestiones de espacio no se realiza al interior del pequeño templo sino en el solar al interior del mismo, todo quedó dispuesto para un momento muy especial de esta fecha: la tradicional procesión que encabeza la venerada imagen de la Candelaria.  En medio del júbilo, la algarabía y el fervor, los fieles caminaron en torno suyo pronunciando letanías y cantando en su honor acompañados de música de la  charanga.

Personal de la Policía Municipal, quien dispuso un dispositivo de seguridad en las inmediaciones del lugar por el alto flujo de feligreses que se dieron cita, cerraron algunas las vialidades colindantes para permitir el paso de la procesión que, si bien es merecedora de las consideraciones y respetos de mucho, no siempre encuentra empatía en algunos guiadores que estresados por la pesadez del tránsito en la zona hacen audible su molestia en los insistente y desaforados toques de bocina exigiendo pasar.

La procesión partió del zaguán de la rectoría sobre la calle 67, avanzó hacia el Oriente hasta la 62 para girar hacia el Sur hasta colindar con la 69 para avanzando hacia el Poniente. Llegó hasta el arco de San Juan en la esquina con 64, por donde la procesión siguió en dirección al Norte para  incorporarse de nuevo a la calle 67 e ingresar por el mismo zaguán del que salió.

“La fe mueve a todo un pueblo”

En su homilía, el padre Raúl Lugo dejó en claro que la fe mueve a todo un pueblo y los fieles renuevan su esperanza en la Candelaria, “han confiado en su bendita intercesión por sus hijos y familias, pues ella como buena madre nos revela a su pequeño hijo como la candela, el fuego y la luz del mundo”.

Recordó que año con año los fieles acuden a rendir homenaje a la Virgen de la Candelaria “precisamente porque queremos que nuestra vida sea iluminada por el Evangelio de su hijo, aquél a quien Dios había prometido como sucesor de David, éste a quien la Virgen Santísima tiene hoy en sus brazos”.— Emanuel Rincón Becerra 

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.