El pasado 23 de enero La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos anunció las postulaciones al mítico premio Oscar y la ausencia de Greta Gerwig y Margot Robbie como candidatas a sus correspondientes categorías, ha desencadenado muchísimas connotaciones negativas.

Una realidad es que efectivamente, el fenómeno de la película de Barbie a nivel mediático, cultural y de postura ideológica contra la desigualdad de género fue y será un punto clave para desenmascarar y poder crear más historias a futuro que hagan llegar este mensaje a más personas, pero esta atención desmedida a la “omisión” no es demostración de la desigualdad en Hollywood. Es realmente una demostración de que tan fácilmente centramos nuestro juicio y nuestra postura en un elemento que facilita el acto de omitir otros hitos que refuerzan como poco a poco que la línea que reforzaba la desigualdad de género en el cine comienza a desdibujarse y que tiene horizontes muy alentadores.

Este es el primer año en la historia donde 3 películas dirigidas por mujeres compiten en la categoría de Mejor Película, Justine Triet con “Anatomía de una caída” entró a Mejor Dirección también compartiendo postulación con Martin Scorsese y Christopher Nolan después de ser rechazada en su propio país por sus críticas políticas a la gestión del gobierno de Emmanuel Macron y sus reformas laborales, atacada indiscriminadamente por compañeros como “ingrata” por hablar con la verdad y ahora recibe reconocimiento internacional, incluyendo la Palma de Oro en el festival más importante de la industria del cine, lo cual también es de celebrarse.

Celine Song está presente en las categorías de Guión Original y Mejor Película siendo este su primer trabajo en la industria cinematográfica y muy contados líderes de opinión mediática han indagado en este gran hito como realizadora y han enviado sus reflectores en la dupla Robbie-Gerwig.

Lily Gladstone hizo historia al convertirse en la primera actriz nativa americana en ser candidata al Óscar, muchas mujeres que figuran entre las postulaciones también han roto prejuicios sociales y cuyo reconocimiento también es valioso y que simplemente se ha pasado de largo.

Al fin y al cabo, los Oscars son premios de industria, de una industria que no califica el amor del público, califica el criterio de su propio agremiado, cuya opinión podría distar mucho del resto de los consumidores y así ha sido durante 95 años y que parece que después de casi un siglo los consumidores no llegamos a comprender en su totalidad.

Si solo tenemos a Barbie cómo única referencia al momento de clasificar como “una omisión que representa al mundo patriarcal de la industria” es momento de considerar consumir más contenido hecho por talentosas mujeres y de conocer los grandes talentos que están creando un brillante futuro en la industria.

Maestro en artecinematográfico

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