Son importantes las acciones de detección temprana del Trastorno del Espectro Autista (TEA), pero también de intervención en el lenguaje porque casi todos los niños con autismo ven afectado el desarrollo de éste.
Así lo considera el doctor Guillermo Vargas López, quien ayer ofreció la conferencia “Trastornos del procesamiento central en personas con trastorno del espectro autista”, en el marco del XVIII Simposio Internacional de la Amcaof, que se celebra en Mérida.
El especialista en neurología pediátrica y neurofisiólogo enfatiza en la importancia del diagnóstico del autismo porque actualmente en México las cifras consideran que uno de cada 113 niños puede tener este trastorno, pero a nivel internacional en los últimos años la brecha es más corta, probablemente de uno de cada 42.
De ahí que sea trascendental hacer acciones de detección temprana, pero también de intervención en el lenguaje porque casi todos los niños con autismo tienen trastornos del desarrollo de lenguaje agregados. “Es importante la unión multidisciplinaria para detectar de mejor manera estos problemas de lenguaje, identificar si hay marcadores específicos a nivel neurofisiológico para ofrecer intervenciones más dirigidas y que esto permee en todos los sistemas de salud para poder atenderlos de mejor manera”.
—Las personas con TEA tienen un problema en la comunicación social, es decir, incapacidad para utilizar comunicación gestual u otro tipo de estrategias comunicativas que les permitan una interacción, es uno de los datos del centro diagnóstico, pero hay otros problemas, como retrasos en la adquisición, la comprensión o la pronunciación del lenguaje, que son también importantes de detectar.
En ocasiones ésta es la primera causa por la que los padres de familia piden una valoración, porque no saben que sus hijos tienen TEA y es con el especialista que se dan cuenta que el problema del lenguaje es solo una parte del codiagnóstico.
El entrevistado explica que es complicada la atención de estos pacientes porque los sistemas de salud necesitarían construir un sistema multidisciplinario para ofrecer un buen tratamiento, pues hay quienes presentan más severidad del trastorno y requieren un apoyo terapéutico más completo y ayuda de diferentes ramas para regular su conducta.
Se requiere de audiólogos, terapistas de lenguaje, ocupacionales, paido-psiquiatras, neurólogos pediatras, logopedas y personal especializado en distintos niveles, no solo de salud sino también de educación y social, para una verdadera reinserción de niños y adultos con TEA a los diferentes ámbitos de la vida, tanto laborales y académicos como sociales.
Resalta que hace falta un proceso legislativo más integral para este tipo de pacientes, que no solo tienen que ver con su infancia, sino con la protección de sus derechos, entre otros problemas y situaciones.
Objetivos con pacientes
En cuanto a las metas que se buscan alcanzar con los pacientes con TEA a nivel de lenguaje, puntualiza que se pretende que sean niños con un buen repertorio y comprensión verbal y tengan capacidad adecuada en los aspectos de la lecto-escritura, pues esto redunda en un mejor aprendizaje y desempeño laboral.
De manera global, se busca que sean adultos funcionales con buenas capacidades adaptativas para tener una vida independiente y plena.
El médico especialista afirma que un diagnóstico y una atención tardíos implican mayor gasto para el sistema de salud, desgaste para la familia, y menor probabilidad de que el niño pueda reinsertarse o tener su máximo desarrollo pleno, “les quitamos muchas oportunidades cuando se hacen diagnósticos tardíos”.
El doctor Guillermo Vargas ofreció ayer mismo otra conferencia sobre neuromodulación en trastornos de lenguaje, en la que habló de los nuevos aspectos de intervención relacionados con los problemas de lenguaje.
Explica que la neuromodulación es una técnica que busca estimular de forma no dolorosa y no invasiva algunas áreas del cerebro para mejorar su funcionamiento o su recuperación, en estas técnicas la más utilizadas es la estimulación magnética transcraneal y la estimulación eléctrica.
Asegura que existen bastantes resultados prometedores para poder utilizar estas técnicas tanto en adultos como en niños que tienen problemas en el lenguaje, desde pacientes que tuvieron infartos cerebrales y tienen por lo tanto una afasia, es decir no pueden hablar secundario al infarto, como también en niños que tienen problemas en su desarrollo y que secundario a esos problemas tienen trastornos en el lenguaje, como es el caso de quienes presentan TEA, Trastorno de Déficit de Atención y dislexia.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
Hijos Trastorno
Las señales de alarma que todo papá debe de conocer para sospechar de TEA son:
Señales
Las ausencias de la interacción comunicativa social, no hay capacidad de seguir la mirada hacia objetos que señalan las personas, el niño no solicita ni pide cosas, no comparte gustos, ni siquiera quiere llamar la atención de los padres para el juego o la interacción. A mayor edad, el hijo no es capaz de decir hola o adiós, no tiene interés por buscar a otros niños o jugar con ellos, cuando tiene interacción de juego es torpe o no es correcta para la edad, es más inmaduro, no hay juego imaginativo y no tiene empatía.
