El escritor Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, adelanta que seguirá al frente de esa editorial el próximo sexenio y denuncia que ésta se encontraba “hecha un desastre” cuando se hizo cargo de ella, en enero de 2019.
El Diario entrevistó al escritor el viernes en la tarde, poco antes de presentar su último libro “Los alegres muchachos de la lucha de clases”, en el marco de la Filey.
El libro tiene 109 relatos autobiográficos que narran episodios protagonizados por una generación de militantes de izquierda dedicados al activismo social, sobre todo a partir del movimiento estudiantil de 1968. Trata de “las derrotas, crisis, dudas” y hasta de los poemas y la música de esa generación de mexicanos.
En su libro, Taibo recupera sus recuerdos de varios yucatecos como Efraín Calderón Lara “El Charras”, el abogado Jorge Fernández, Ofelia Medina y Armando Manzanero.
Muy cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la candidata presidencial de Morena Claudia Sheinbaum (ella presentó “Los alegres muchachos…” en La Alameda de Ciudad de México, en diciembre), Taibo ha publicado más de 70 libros de historia, ensayo y novela, simultáneamente a su activismo social en organizaciones de izquierda y a su labor de promotor de la lectura. López Obrador lo nombró director del Fondo de Cultura al inicio de su gobierno.
Taibo llegó a la entrevista vestido con pantalón de mezclilla y camiseta azul, y con una lata de Coca Cola en la mano.
En tu libro explicas que no bebes alcohol ni café. ¿Quién te inculcó esa costumbre?
Creo que la adquirí en las noches, trabajando. Como fumo demasiado, siempre tengo la boca reseca y entonces le pegas a los refrescos.
¿Sigues fumando? ¿Qué es lo que fumas?
Cigarrillos cubanos, que son más baratos que los mexicanos. Cada vez que me doy un baile a La Habana, para revisar la librería del Fondo de Cultura instalada allí, aprovecho para comprarlos.
A propósito, ¿cómo encontraste esta empresa cuando llegaste?
Hecha un desastre. Era estación de privilegios, de apariencias, de alfombras rojas, de reparto de poder, ausencia de un concepto, no era popular…
¿Y cómo la vas a entregar?
¿Entregar qué?
La dirección del Fondo, a la persona que designe la próxima presidenta o ¿vas a continuar en el puesto?
Voy a continuar…
¿Aun si gana Xóchitl?
¿De veras piensas eso, es broma? (ríe a carcajadas).
Taibo dice que vino a la Filey a presentar su libro porque “espero encontrarme a lectores jóvenes que piensen que ser de izquierda no es pecado ni accidente. El libro está escrito, por un lado, pensando en estos lectores que no vivieron todo lo que nosotros pasamos en los cincuentas, en los sesentas, en esos años de luchas sociales, para que tengan una perspectiva, y también pensando en los que sí lo vivieron. Es un libro sonriente, bien humorado y a veces conflictivo, no se puede negar que de repente aquel 10 de junio los militares disparaban con balas de verdad.
¿El movimiento del 68 permeó principalmente en Ciudad de México o también se extendió a otros estados?
Influyó directamente en Puebla y Veracruz, pero no en aquellas universidades que estaban fuera del periodo escolar. Sin embargo, a lo largo de los meses que siguieron al 68, el movimiento fue creciendo en otras zonas del país. El 68 tiene simultáneamente una victoria y una derrota. Una derrota militar, porque nos pasaron por encima con los tanques y también una victoria política, que es el haber demostrado que al menos una parte sustancial de los jóvenes de este país estaba en contra del autoritarismo priísta.
Le recordamos al escritor que casi al mismo tiempo que crecía el movimiento estudiantil en la capital, en Yucatán se registraba una insurgencia cívica de miles de ciudadanos en contra del PRI, encabezada por el panista Víctor Correa Rachó. Éste ganó las elecciones para la alcaldía de Mérida en 1968 y su triunfo fue tan claro que el mismo gobierno de Díaz Ordaz tuvo que aceptarlo.
¿Ubicas ese movimiento como parte de la misma inconformidad de los estudiantes en Ciudad de México?
No, no lo ubico. Los jóvenes de entonces empezamos a descubrir lo grande que era este país hasta 1969. El 68 nos dio a los chilangoactivistas, la ciudad. Ésta dejó de ser el reducto universitario, el centro, el Politécnico y entre el 68 y el 75, la ciudad pasó a ser todo el país. Centenares de nosotros, que salimos del movimiento estudiantil, vivimos experiencias en Durango, en Puebla, en Chihuahua, muchas de las cuales aparecen en el libro.
Paco Ignacio Taibo nació en Asturias, España, en 1949. En 1958, a los nueve años de edad, emigró a Ciudad de México junto con sus padres y hermanos, huyendo de la dictadura franquista. Adaptarse a su nuevo país no fue fácil. En su libro confiesa que se hizo mexicano a “chingadazos”. En la escuela, por su ascendencia española, lo apodaban Joselito, Marisol, Platero o hasta La Violetera, en alusión a Sara Montiel. Incluso sus compañeros lo amenazaban con quemarle los pies para vengar a Cuauhtémoc.
¿Así de duro fueron los chingadazos o sufriste algo peor?
No, hasta allí llegó, ¡pero a los 16 años era un chingo! Imagínate el terrorismo de la secundaria en mi contra. Tuve que convertirme en el promedio más alto de la secundaria para ser el abanderado, y no me quemaron los pies, porque nunca me agarraron…
Según escribes en el libro, entre “Los alegres muchachos” figura Ofelia Medina.
¡Ofelia, claro! Era la reina de belleza de la Prepa Uno. Estudiamos juntos, militamos juntos en el Frente de Izquierda, aunque hace mucho no la veo. La vida nos ha llevado por caminos diferentes.
También confiesas que escuchabas las canciones de Manzanero en esa época. Muchos te creíamos más cercano al rock.
Bueno, tuvimos una época melosa, romántica, en los años sesentas, pero quiero decir que en el libro le dedico un relato, aunque de forma muy breve, a “El Charras”, Efraín Calderón Lara, promotor de sindicatos democráticos y a quien tuve el gusto de conocer. En esa época (1973-1974) yo pertenecía a un equipo de militancia que hacía trabajo en el movimiento sindical llamado La Cooperativa. Desde allí teníamos enlace con él y le enviábamos frecuentemente libros y asesoría para apoyar sus labores de abogado. Cuando lo asesinaron y los sindicatos que asesoraba nos pidieron ayuda, mandamos desde Ciudad de México al abogado yucateco Jorge Fernández, pero solo le dimos dinero para su pasaje de ida…
Alguna vez hablaste de escribir un libro sobre Carrillo Puerto. ¿Qué pasó con esa idea?
Si, lo dije, pero se adelantó Armando Bartra y lo hizo mejor. Hay que aprender que cuando un tema es tocado con talento por otro, lo mejor es dirigir tu energía hacia otra esquina.
También escribiste un libro sobre los yaquis, Cuando lo hiciste, ¿recogiste información sobre la migración de éstos a Yucatán y su mezcla con los mayas?
Sí. Este libro habla del genocidio del pueblo yaqui en la época porfiriana y del traslado de muchos yaquis a Yucatán, pero descubrí algo más sorprendente: encontré material sobre el regreso de un grupo de yaquis a Sonora, caminado desde la península yucateca. Quién sabe cuántos años les tomó hacerlo. Este tema aún no se agota. Falta documentar más la mezcla de los yaquis con las mayas, las chinas y las coreanas en Yucatán. En la época porfiriana surgieron estructuras económicas esclavistas en el polo yucateco y en el polo de Valle Nacional, en Oaxaca, que surgieron con la plena sonrisa porfiriana, bendiciéndolas. En estos dos polos encuentras las más extraordinarias mezclas, como la que se dio entre mayos sonorenses con mayas yucatecas.
¿Qué libro lees ahora o lees varios a la vez?
Un poco de todo, pero ahora leo ciencia ficción de la época dorada de los años 70 y 80 del siglo pasado. Estoy a la búsqueda de algún libro para fortalecer la colección que tenemos en el Fondo de ese tema y no lo he encontrado. Estoy dándome de topes contra la pared. Algunos libros que pensaba que eran maravillosos, son menos maravillosos de lo que pensaba.
Para terminar, le preguntamos qué opina de la propuesta de Morena de nombrar a expriistas y expanistas como sus candidatos en algunos puestos, no por sus principios cercanos a la 4T, sino porque son populares o tienen dinero para controlar una elección.
Es el caso de Mérida, del medallista olímpico Rommel Pacheco, que estuvo antes en el PRI y en el PAN. ¿Qué opinas?
¿Qué opino? Opino que sin comentarios.
De seguir así, ¿Morena no corre el riesgo de convertirse en otro PRD, donde solo importe la búsqueda de puestos, el reparto del botín?
Sin comentarios, por segunda vez.
Pero, ¿por qué el silencio?
Porque si me meto en la fregadera de reabrir el debate interno en un momento como éste… Déjalo mejor así, sin comentarios.— HERNÁN CASARES CÁMARA
En su libro, Taibo recuerda a yucatecos como Efraín Calderón Lara “El Charras”, el abogado Jorge Fernández, Ofelia Medina y Armando Manzanero
