Hoy vamos a hablar sobre algo que nos sucede cada vez que queremos comprar vino y no sabemos. El tema es otra de las recurrentes preguntas que llegan a mi correo electrónico y esta vez me consultan si los vinos de corcho sintético son mejores que los de corcho normal y también preguntan por las botellas que traen taparroscas: qué tan baratos o malos son.

Voy a ser breve y conciso con el tema.

Los corchos naturales datan de la época del imperio romano, pero no fue sino a partir del siglo XVII que cobra auge usarlos. Son extraídos de un árbol que crece mayormente en España, llamado árbol silbador; solo se extrae la corteza, no hay que talarlo.

Es una corteza porosa y al fabricar el corcho por esos microporos sigue fluyendo el oxígeno a las botellas, por eso es que se recomienda que el corcho esté en contacto con el vino, colocando la botella en un ángulo de 45 grados, así se evita el contacto del oxígeno con el líquido. Otra cosa es que al destapar una botella, y si el corcho es natural, veremos cómo está impregnado el corcho; si el vino estuvo sometido a un largo proceso de envejecimiento, ya sea un tinto de reserva o gran reserva español, el corcho nos dará la información de en qué estado se encuentra el vino. Podremos encontrar algunos cristales mayormente en los vinos blancos, los bitartratos por exceso de calor, o una sustancia llamada sulfito, derivado del azufre. Al sufrir el vino alguna alteración, ya sea por calor o exposición a la luz o humedad u otros factores, nuestro corcho nos dirá el diagnóstico de este.

El otro punto es si los corchos o tapones sintéticos son confiables a la hora de elegir un vino. Tienen algunas ventajas con respecto a los naturales, primero es que a la hora de abrirlos no se rompen, no sueltan partículas, no se desmenuzan, y preservan y aíslan perfectamente al vino del contacto del oxígeno, y no contiene algo conocido como tricloroanisol, que es el responsable de ese gusto a corcho que adquieren algunos vinos. El 20% de los vinos en el mundo ya viene con este tapón sintético, y la tendencia es a la alza, ya que solo los vinos de alta calidad usan corchos naturalesy a mi buen entender un vino joven no requiere un corcho natural, ya que su vida es efímera, comparado con un Grand Cru francés, o un gran reserva español, que sí necesitan tener un corcho natural para que pueda tener el proceso de envejecimiento.

Capítulo aparte es el de las taparroscas; normalmente adoptar el sistema de screw cap o taparrosca es un nuevo comienzo para los jóvenes de hoy, que todo lo desean mucho mas rápido y fácil.

Países como Australia y Nueva Zelanda tienen un 93% de vinos en ese sistema, ya que los suyos son muy jóvenes y fáciles de beber, solo un 7% se consideran reservas. Nos escribimos la próxima semana, ¡salud y a destapar vinos!

Sommelier.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán