José Luis Loría posa con parte de los al menos cuarenta pedazos de Paraíso que tendrán como elementos protagonistas a los cactus
José Luis Loría posa con parte de los al menos cuarenta pedazos de Paraíso que tendrán como elementos protagonistas a los cactus

“En mi proyecto los cactus explotan en un espectáculo de color”, resalta el maestro José Luis Loría Méndez, quien ha dedicado los últimos años a pintar pedazos de su visión del Paraíso.

Esos pedazos o fragmentos, de los que ya lleva cerca de sesenta, son en realidad el anteproyecto de algo más ambicioso y monumental: El Paraíso de José Luis Loría.

En su visión del edén, el maestro Loría Méndez ha incluido flores, pájaros, palmas… Ahora toca el turno de las cactáceas.

Estas plantas, que la gente asocia con los desiertos o ambientes secos, no podían quedar fuera del paraíso de Loría por tres razones principales: son originarias de Mesoamérica, forman parte del escudo nacional y son materia prima para el tequila, la bebida más representativa del país.

Además, resalta el pintor en entrevista con el Diario, las cactáceas tienen relación con la pitahaya de Yucatán.

“Las cactáceas son una familia de plantas suculentas y en gran mayoría espinosas”, subraya el maestro, tras resaltar que él y los cactus están unidos por la fortaleza.

“El cactus por su capacidad para sobrevivir en condiciones adversas simboliza la fortaleza. Regalar un cactus podría interpretarse como desearle a alguien fuerza y resistencia en las situaciones difíciles que se presentan en la vida”, señala Loría.

El pintor explica que la principal característica de los cactus es la areola, es decir, una estructura especializada de donde surgen las espinas, los vástagos y, en muchas ocasiones, las flores.

Loría Méndez apunta que los cactus existen desde hace 30 o 40 millones de años, pero han evolucionado con el tiempo; por ejemplo, “las areolas eran las ramas de las plantas y las espinas actuales en realidad son las hojas”.

Considera que el tema de los cactus se ha tratado poco, por lo que hay mucha ignorancia al respecto. Incluso, lamenta que esa planta sea subestimada, cuando en República Checa cada habitante “tiene un cactus, es el país que más adora los cactus”.

Esa admiración de los checoslovacos por la planta José Luis la descubrió cuando de muy joven vivió allí. “Hace 50 años yo creía que los cactus eran de Checoslovaquia”, dice el pintor, quien comparte dos razones de cómo esas plantas llegaron a Europa: a través de pájaros migratorios y adheridas a troncos impulsados por corrientes marinas.

Loría Méndez resalta también que las flores de los cactus reflejan el amor, el trabajo y la dedicación que se le ha puesto a su cuidado, pero, dice, las flores no son más que hojas modificadas para conseguir su reproducción. “Su principal fin (de las flores) es atraer especies polinizadoras para que puedan transportar su polen y así fertilizarlas. Se sirve de los insectos para poder reproducirse”, agrega el maestro, que junto a las cactáceas ha incluido abejas, hormigas y mariposas. Añade que la primavera es su estación favorita en América, pues es cuando crecen las flores para embellecer los paisajes. “Como no puede ser de otro modo, los cactus participan en este proceso”.— IVÁN CANUL EK

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