“Tepalcates”, una pieza de danza contemporánea del reconocido coreógrafo Duane Cochram
“Tepalcates”, una pieza de danza contemporánea del reconocido coreógrafo Duane Cochram

La reconstrucción del espíritu, resquebrajado por las vicisitudes de la vida, y cómo siempre hay un camino para salir adelante es lo que busca transmitir la obra “Tepalcates”, una pieza de danza contemporánea en la que se ponen de manifiesto sentimientos como el amor y la nostalgia, y se da cuenta de cómo las relaciones entre unos y otros permiten conocerse a uno mismo.

Así lo plantea el bailarín y coreógrafo Duane Cochran, quien llegará a Yucatán para presentar en Mérida y Valladolid la obra, a cargo de la compañía que dirige, Aksenti Danza Contemporánea.

Las funciones serán el martes 16 y miércoles 17 próximos a las 20 horas en el Teatro Armando Manzanero, y el viernes 19 y sábado 20 a las 19 horas en el teatro “José María Iturralde Traconis” de Valladolid.

Las cuatro funciones son de entrada libre, ya que el montaje se realizó con apoyos de Efiartes, el programa de estímulos fiscales que permite a las empresas destinar a proyectos artísticos los impuestos que deben cubrir.

Este año la compañía obtuvo de nuevo el apoyo y así podrá traer la obra a Yucatán de manera gratuita.

Duane Cochran comparte que “Tepalcates” surge de la inquietud que tiene de un cambio, de recorrer un camino diferente. Explica que hay ocasiones en las que no se está conforme, se aspira a algo más.

Al conocer el significado de la palabra “tepalcatl” sintió que su alma era así y de ahí nació la idea con la cual se conceptualizó la obra.

Detalla que le gusta cómo suena la palabra y que se refiera a una vasija de cerámica rota, a cuyos pedazos se llama tepalcatl.

De manera que la puesta en escena versa sobre el alma y el espíritu del ser humano que está en pedazos, por cualquier razón, y en el proceso logra que esa pieza rota quede unida y, aunque se le vean las fracturas, sea, a pesar de ello, algo mejor.

En la escena se podrá ver a cinco bailarines: Abel Servín, Rodolfo Aguilera, Jonathan Villeda, Christopher Herrera y Yoshio Córdoba, con lo cual también se explora la esencia masculina.

Como parte de la obra cada quien va tomando un camino distinto, pero se encuentran y se interrelacionan y a partir de ello pasan muchas cosas: la incertidumbre, el amor o la nostalgia.

El coreógrafo apunta que la migración no siempre es física, también puede ser emocional o psicológica.

Cuenta que para realizar el montaje hicieron primero un taller con Andrea Gabilondo, artista de la danza y el teatro, y la hija menor de Francisco Gabilondo Soler. Ella vive en Europa y Cochran la trajo a México para ofrecer este taller, que permitió a los bailarines experimentar el arte a través de sus vivencias personales.

Realizaron una serie de improvisaciones a partir de las cuales tomó elementos para llevarlos a la escena. Puntualiza que la obra tiene ocho escenas distintas, en las que se van gestando distintos momentos. En cuanto a los elementos escenográficos, revela que se hace uso de rejas que suben y bajan, las cuales forman jaulas o dan la sensación de estar encerrado o de que hay que transitar por otros caminos para poder seguir.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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