• La entrada del arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y el padre Héctor Cárdenas Angulo al Aula Magna del Seminario
  • Cuatro aspectos del Vocafest 2024: la concurrida área de alimentos, el módulo de una congregación, la participación en los juegos y el pabellón de seminaristas

El llamado de Dios a la vida consagrada es una forma de entregarse al servicio del Señor por amor y construir el Reino de los Cielos en la Tierra, de ahí la trascendencia y sentido del Vocafest, cuya edición 2024 se llevó al cabo la tarde de ayer en el Seminario Mayor, en Itzimná, con la asistencia de unas cuatro mil personas, mayormente jóvenes de grupos apostólicos y parroquias de la Arquidiócesis.

Se trata del evento en su tipo más importante del año, un espacio donde, apoyados por la dimensión de la Pastoral Vocacional, las diversas congregaciones religiosas, de vida consagrada y del Seminario de Yucatán salen al encuentro de los jóvenes, con el interés de despertar en éstos el llamado de Dios.

En el marco de una alegre fiesta con música en vivo, antojitos, postres, un rally y un torneo relámpago de fútbol —que ganó el equipo de Kerigma—, así como la presentación de las vocaciones sacerdotal, religiosa y laical, se desarrolló la jornada, que alcanzó su punto culminante con la celebración eucarística en el Aula Magna del Seminario que presidió monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán, con el padre Héctor Cárdenas Angulo, director espiritual de la etapa filosófica del Seminario.

“‘Yo soy la vid y ustedes los sarmientos’, esta alegoría a la que Cristo nos remite en el Evangelio nos habla de cómo Él representa la planta que es la vid, que nutre y sustenta a los sarmientos para que de ellos afloren y generen buenos y abundantes frutos.

“Esta forma de entender la relación de Jesús con sus apóstoles y con todo aquél que le siga no pudo tener mejor momento para presentársenos que hoy, en que todos participamos en la fiesta vocacional por excelencia de la Arquidiócesis y que se organiza en el marco de la Semana del Seminario, un momento destinado a fomentar y promover un llamado a la santidad especialmente a través de las vocaciones sacerdotales y religiosas”, señaló el Arzobispo.

“Son tiempos difíciles para las vocaciones, muchos jóvenes están alejados de la Iglesia y de Jesús, y sin embargo la Iglesia persevera sin cambiar sus preceptos, adaptándose a los tiempos pero sin dejar de defender el derecho a la vida desde la concepción y fomentando la condición de la familia como institución divina, partiendo del matrimonio entre el hombre y la mujer y forjadores de Iglesia doméstica en sus hijos. De las familias habrán de surgir vocaciones de santidad, que pueden o no traducirse en una consagración a la vida sacerdotal o religiosa, pero que también se viven en el laicado, en todos los espacios y en todos los momentos de muestra existencia”, indicó en la homilía.

“¿Cuántos frutos y de qué calidad está dando mi vocación a la santidad? La vida cristiana no es evadirse del mal sino buscar hacer el bien en las obras; en este sentido la conciencia es la voz interna de Dios en cada uno, algunos no viven la fe cristiana y sin embargo la conciencia les mueve a la caridad, la empatía, el perdón, pero también hay quienes por desgracia adormecen la voz de sus conciencias y se convierten en instrumentos del mal, que ya no sienten nada cuando matan, destruyen, abusan o corrompen. Por eso Dios nos llama a la santidad y a tomar conciencia para dar testimonio en palabra y obra”, destacó.

“La casa llena”

En entrevista previa a la celebración, el prelado admitió que se sentía feliz y emocionado de “ver la casa llena”, pues dijo que ha sido el esfuerzo de muchos, especialmente de los sacerdotes que han convocado desde las parroquias, pero también de laicos, que de viva voz o en las redes sociales convocaron a vivir esta experiencia.

El padre rector del Seminario, presbítero Ricardo Atoche Enseñat, en breve entrevista con Diario de Yucatán recordó que Dios prometió que enviaría a los pastores y, en este tiempo de crisis vocacional, tiene confianza en que repuntará el número de seminaristas de nuevo ingreso.

“Estamos muy emocionados por la respuesta y el entusiasmo de los jóvenes que han llegado en gran número para vivir esta experiencia, donde más allá de la convivencia, dinámicas, actividades y diversiones, se han dado cita para conocer lo que hay detrás de la vida consagrada”.

Explicó que, ya sea en el sacerdocio o la vida religiosa contemplativa o activa, desde distintos campos de acción y carisma, la obra de Dios se hace presente en el ejemplo de vida que abrazan hombres y mujeres que decididamente dijeron sí al llamado del Señor.

“Muchas veces la obra de Dios no solo se ve con los ojos, también se ve con esperanza y fe, y hoy Dios está actuando quizá invisible a los ojos de los hombres, pero de forma evidente en el corazón y espíritu de muchos jóvenes”, subrayó el sacerdote.

El comedor del Seminario fue habilitado para ofrecer la muestra de las diversas congregaciones participantes, al tiempo que un módulo de Pastoral Vocacional brindaba información de las congregaciones que tienen presencia en la Arquidiócesis de Yucatán.

Roger Pacheco, integrante de la Pastoral Vocacional, explicó que los jóvenes, hombres y mujeres, pasaban en grupos para conocer las congregaciones mixtas, como son la Familia de la Cruz, que lo mismo tiene Misioneros del Espíritu Santo que Hijas del Espíritu Santo. También conocieron el Seminario, la congregación Hijos de la Inmaculada Concepción y las congregaciones de religiosas en sus carismas contemplativos y activos.

Gran kermés

Grupos de apostolados parroquiales y amigos del Seminario pusieron la tónica y el ambiente para generar la atmósfera de una auténtica kermés, en la que estuvieron a la venta diversos guisos, como tortas de carne asada, pizzas, tacos, tamales, postres y refrescos, así como espacios con juegos de habilidad y destreza y una feria de inflables para los más pequeños de las familias.

Todo lo recaudado será destinado a la casa formadora. La música corrió a cargo del grupo Novafest. El año pasado, el Vocafest recaudó 210 mil pesos, que sirvieron para un mes de sostenimiento del Seminario.— Emanuel Rincón Becerra

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