MADRID (EFE).— En cuestión de semanas experimentan un auge y desaparecen por completo: son las “microtendencias”, desvinculadas de los ritmos habituales de la moda con el cambio estacional, y que aceleran el consumo apoyadas en las redes sociales y también en gigantes de fabricación de ropa masiva.
Del viralizado “coquette” y su estética femenina a las “mob wife”, inspirada en las mujeres de las películas de la mafia italiana o el código “office girl”, con reminiscencias de los trajes de oficina de los años 90, estos términos ligados a estéticas específicas marcaron los primeros meses del año con un ascenso tan rápido como su caída.
“Las macrotendencias tienen impacto global, mientras que las ‘microtendencias’ son tendencias de ciclo muy corto, van asociadas a la velocidad y a un impacto muy rápido”, explica a EFE Javier Plazas, analista de tendencias experto en moda y tecnología, en relación con este fenómeno creciente.
El auge de gigantes de la “moda ultrarrápida” —cadenas de producción de prendas masivas con envíos internacionales y a precios muy bajos, como Shein y Temu— ha cambiado, también, la forma de comprar de forma digital productos; con mucha más frecuencia y renovando piezas de forma más continuada, casi semanalmente.
“Sacan novedades continuamente, y esto hace que el efecto sorpresa y el deseo por comprar artículos a bajo precio tenga ventaja respecto al resto de marcas que tienen ciclo más largo”, asegura el experto sobre las “microtendencias”, que, más que ir ligadas a crear un estilo global, se enfocan a determinados productos.
Así es como “coquette” iba ligado al uso de lazos rosas como accesorios y vestidos de código femenino, y “mob wife” a tejidos con estampado de leopardo y grandes abrigos de pelo, “microtendencias” que nacieron de las redes sociales, en concreto TikTok, ligadas también a estas grandes plataformas de venta y con un algoritmo enfocado en ellas.
Los “microinfluencers”
En la plataforma son “microinfluencers” o creadores de contenido de menor volumen de seguidores (en torno a 10,000) los que dan las claves de uso de las “microtendencias”, mostrando los productos adquiridos para poder adoptar así la estética sin invertir grandes cantidades de dinero.
“Su contenido no está patrocinado necesariamente por las marcas, y eso les brinda naturalidad y rapidez, porque no tienen que trabajar el contenido previamente, sino de una forma espontánea”, explica Plazas, que menciona como factor de la ecuación, además de los influyentes y las grandes empresas, a un tercer actor: los algoritmos de búsqueda.
“China tiene una ventaja competitiva enorme con TikTok, trabajan muy bien el comercio digital y el contenido”, agrega sobre el buen posicionamiento de los productos responsables de crear una “microtendencia”, que “muere cuando nace otra que la supera en impacto”, aunque otras veces evolucionan.
El germen de este fenómeno lo sitúa, principalmente, en torno a los estragos causados por la pandemia. “Debemos tener en cuenta la pérdida de poder adquisitivo de los adolescentes y las clases medias en Europa”, así como el cambio del concepto del estatus para estas generaciones, que va “ligado a estilo de vida, viajes o gastronomía”.
“La moda tras la pandemia se ha visto impactada por una tormenta perfecta en la que determinados tipos de consumidores, generalmente los más jóvenes, dedican su presupuesto al ‘ultra low cost’ en su estilo de vida”, resume.
De un vistazo
Producción masiva
Detrás de las “microtendencias”, que se liga a términos como obsolescencia programada y temporalidad, está el gran impacto medioambiental de la producción masiva de prendas de forma constante que suelen acabar en vertederos como el de Atacama (Chile), donde se desechan 20 toneladas de ropa al día, según cifras oficiales.



