El escritor y político chileno Roberto Ampuero Espinoza
El escritor y político chileno Roberto Ampuero Espinoza

MADRID (EFE).— Cuando se cumplen exactamente treinta años de que Erich Honecker muriera en Chile, el líder alemán comparte protagonismo con otros mandatarios muertos, como Augusto Pinochet y Fidel Castro, en “Nunca volveré a Berlín”, novela poblada de dictadores con la que Roberto Ampuero reivindica valores democráticos “en un momento en el que peligran”.

Ampuero, exministro de Relaciones Exteriores y Cultura de Chile con Sebastián Piñera, reconoce que los temas políticos siempre están presentes en sus libros, pero ahora mismo prefiere abordarlos desde la novela que desde la responsabilidad gubernamental o diplomática, de la que permanece alejado hace dos años, cuando dejó el cargo como embajador de Chile en España.

La política y los hechos históricos se entretejen con la ficción en las primeras páginas de la obra, ambientada en 1994, cuando un chileno que vivió exiliado en Alemania Oriental recibe la oferta de trabajar como traductor para Honecker, quien tras la caída del Muro de Berlín —que él ordenó construir— se refugió en Santiago de Chile con su hija.

“Pocos se acuerdan ya de que Honecker murió en Chile”, declara Ampuero, pero así fue, durante poco más de un año, hasta que murió, vivió bajo el mismo cielo sucio de Santiago de Chile que otro dictador, Augusto Pinochet”, que gobernó Chile con mano de hierro 17 años, los mismos que Honecker, y que en 1994 vivía semidefenestrado muy cerca de su enemigo alemán.

Ampuero lo recuerda muy bien porque él vivía en la misma ciudad en aquella época y acababa de volver a su Chile natal tras vivir en Alemania Oriental y Cuba, adonde viajó atraído por el comunismo y de donde volvió desencantado.

“Ninguna dictadura es buena, ni de izquierda ni de derechas”, afirma Roberto Ampuero, “y hoy en día es necesario abordar este tema porque el mundo está polarizado y muchos ciudadanos parecen dispuestos a aceptar propuestas radicales a cambio de seguridad”.

El escritor pone el ejemplo del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, “que primero decía que era de izquierdas y ahora de derechas”, pero en todo caso llegó al poder con la promesa “de solucionar el problema del narco”, aunque sea “reduciendo los espacios de democracia”.

En su opinión, no se puede entender el Chile actual sin entender el Chile de la década de 1990, el de la transición a la democracia, por esa razón “Nunca volveré a Berlín” está ambientada en ese momento histórico en el que “los chilenos estaban más preocupados de la caída de su propio dictador, Pinochet, que de la de los dictadores como Honecker, y todo lo que salió a la luz sobre el comunismo tras la caída del Muro de Berlín quedó eclipsado en Chile por los problemas internos”.

“Eso permitió que algunos justificaran a los dictadores comunistas, como ahora otros justifican a los radicales de derechas, en un momento en el que la clase política está muy desprestigiada”, añade.

Para que nadie olvide lo que conlleva ser gobernado por un dictador, Ampuero no solo rememora a Honecker y Pinochet en su libro, sino que por sus páginas aparecen los fantasmas de muchos otros líderes muertos, como Marx, Lenin, Stalin, Salvador Allende y Castro, con los que Honecker habla de política durante los delirios que le provoca la enfermedad y la vejez.

“Cada uno de estos personajes, desde su experiencia histórica, lo juzga”, cuenta el autor, en una suerte de juicio post mórtem a un líder que consiguió eludir tribunales, a pesar de que “más de 300 personas murieron acribilladas en el Muro y miles fueron heridas, detenidas y torturadas por tratar de escapar” de Alemania Oriental durante su gobierno.

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