Venice (Italy), 06/09/2024.- Japanese director Takeshi Kitano poses at a premiere of 'Broken Rage' at the 81st annual Venice International Film Festival, in Venice, Italy, 06 September 2024. The movie is presented out of competition at the festival running from 28 August to 07 September 2024. (Cine, Cine, Italia, Japón, Niza, Venecia) EFE/EPA/ETTORE FERRARI
Venice (Italy), 06/09/2024.- Japanese director Takeshi Kitano poses at a premiere of 'Broken Rage' at the 81st annual Venice International Film Festival, in Venice, Italy, 06 September 2024. The movie is presented out of competition at the festival running from 28 August to 07 September 2024. (Cine, Cine, Italia, Japón, Niza, Venecia) EFE/EPA/ETTORE FERRARI

VENECIA (EFE).— La última jornada del Festival de Venecia fue animada por el aclamado director japonés Takeshi Kitano y su película “Broken Rage”, una historia en la que da vida a un sicario anciano para explorar los puntos de comedia en el género policíaco y que causó furor entre sus seguidores.

“Broken Rage” es en realidad una historia dividida en dos cortos de media hora cada uno: el primero habla de un sicario anciano que asesina por encargo a miembros de la Yakuza hasta que la Policía lo detiene y le obliga a infiltrarse en la mafia.

La segunda mitad es idéntica, solo que repleta de “gags”, bromas e ironía.

“Lo ideal es que las personas que bostezan en la primera parte puedan al menos reír en la segunda. La violencia y la comedia están vinculadas”, explicó en rueda de prensa Kitano, uno de los artistas japoneses más queridos en el mundo y creador del programa “Humor Amarillo”.

Kitano cree que tanto la comedia como los géneros más violentos pueden llegar a vincularse.

Lo cierto es que el estreno ha suscitado un enorme interés en la Mostra y a su proyección acudieron cientos de seguidores, que rieron a carcajadas y aplaudieron frecuentemente, a pesar del cansancio acumulado en el último día de festival, tras diez días de películas.

Kitano es un viejo conocido en Venecia y en 1997 conquistó su León de Oro con “Hana-bi (Flores de fuego, 1997)”, un premio que no recaía en manos de un cineasta japonés desde que lo ganara el maestro Akira Kurosawa con “Rashomon” en 1951.

Después volvería al certamen italiano con otras cintas sobre mafia y venganzas como “Brother” (2000) o “Beyond outrage” (2012), entre otras.

En su nueva película el cineasta hace un logrado ejercicio de autoironía señalando los clichés del género y llevándolos al absurdo. Llega incluso a añadir pantallazos de una especie de chat para “rellenar” la hora de metraje y en la que los miembros se quejan de la falta de explosiones y escenas de acción.

Un tono que mantuvo durante la presentación, al asegurarse sorprendido de que la cinta fuera incluida en el programa del Festival, fuera de concurso: “Si lo llego a saber, lo habría hecho mejor”, ironizó.

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