VALENCIA, España (EFE).— La hamburguesa “Singular” de la española Hundred Burgers, elegida como la mejor del mundo, se elabora con carne de vaca rubia gallega, queso chedar madurado de Manchester, tocino crujiente, cebolla caramelizada y crema camembert dentro de un pan brioche hecho diariamente y acompañada de una salsa barbacoa secreta.
The World’s Best Burgers, la “Guía Michelin de las hamburguesas”, eligió a la hamburguesería española Hundred Burgers, establecida en Valencia y en Madrid, como la mejor del mundo en la clasificación de 2024 que se publicó ayer.
Álex González, cofundador de Hundred Burgers, calificó este reconocimiento como un sueño hecho realidad, ya que el proyecto se creó con el objetivo de hacer una hamburguesa “digna de ser considerada una de las mejores del mundo”, pero también como una responsabilidad para estar a la altura de las expectativas de los clientes.
“La gente que entra al restaurante viene pensando en que está en la mejor hamburguesería del mundo y como mínimo tenemos que mantener la calidad, o subirla”, manifestó.
La hamburguesa “Singular” es la única que no está inspirada en las que hacen en otros restaurantes, sino en las que preparaba Álex González de pequeño en barbacoas con amigos, y lleva una salsa secreta de su madre que nadie ha logrado descifrar en dos años, aunque ahora fue compartida a algún integrante del equipo.
Es la primera vez que un establecimiento no estadounidense se alza con el galardón, que abanderó en los últimos años Pizza Loves Emily, de Nueva York, que en esta ocasión obtuvo la segunda posición.
“Era poco probable” ganar, ha reconocido González, tras recordar que el año pasado Hundred Burgers fue tercera del mundo en la primera vez que entraba en el listado.
Y asegura que desde el primer día están enfocados en la calidad y en un modelo de elaboración en el que todo, desde cero, lo hace la propia hamburguesería y no hay “tentaciones de crecer por crecer”.
Espera “disfrutar” el reconocimiento, ya que “pocas veces en la vida te pasa algo como esto” y recibir “mucha presión” de los clientes por las altas expectativas.
