MADRID (EFE).— Patrick Radden Keefe, premiado escritor y periodista de “The New Yorker”, se mete de lleno en la mente de la Hermana Ping, la mayor traficante de inmigrantes chinos de Estados Unidos, en “The Snakehead (Cabeza de Serpiente)”, una historia publicada en 2009 por primera vez en Estados Unidos y que ahora se edita en español.
Desde un “lúgubre” Nueva York, según lo calificó el autor de 48 años y originario de Boston, se presentó el libro publicado en español por Reservoir Books, que salió a la venta por primera vez hace 15 años en lengua inglesa.
Pero arrastrado por el éxito de sus anteriores novelas, “Say Nothing (No digas nada” de 2018 y “Empire of Pain (El imperio del dolor)” de 2021, “The Snakehead” ve la luz en el mercado editorial en lengua española.
En concreto, recordó, los hechos que aborda ocurren en la década de 1980 en Nueva York, pero la novela pivota en varios planos temporales hasta llegar a 2005, cuando es juzgada en Nueva York una mujer china de mediana edad, Sister Ping, que pasó de vender “noodles” a dirigir un multimillonario negocio de tráfico de personas.
Así que tras conocer esta noticia empezó a tirar de ese hilo a su manera, con una visión a largo plazo, una forma de trabajar que le ha llevado a ser uno de los periodistas de investigación más reconocidos en Estados Unidos, sobre todo tras dar a conocer los estragos que el OxyContin estaba generando en su país.
“Cabeza de Serpiente” se mete de lleno así en el origen de todo. El primero de los hilos de la historia nos lleva al periplo del “Golden Venture”, el barco que embarrancó en la península de Rockaway, cerca de Nueva York, en la madrugada del 6 de junio de 1993, cargado con trescientos inmigrantes chinos sin documentación y que fue retransmitido en directo a casi todo el mundo.
“En Europa en 2024 se conoce el espectáculo que supone que se suba a barcas gente que huye del norte de África para buscarse la vida en Europa, y esto lo estamos viendo en la frontera sur de Estados Unidos, y ahora también estamos volviendo a ver a chinos”, indicó.
“Algunas caras cambian, el negocio de las cabezas de serpiente han cambiado, pero otras cosas son iguales”.
“Cuando ves a Trump diciendo que estamos perdiendo a nuestro país, siempre hay una connotación racial, pero en números económicos en Estados Unidos necesitamos inmigrantes, aquí no quieren ir a recoger fresas a California. Esto es como las drogas (…) la gente siempre habla de drogas como si la gente de México o Colombia nos la mandara como si nosotros no la demandáramos. Y lo mismo ocurre con la inmigración”, afirmó.
Según contó, en su día a día como periodista de investigación su forma de “seducir al lector” es buscando historias que nunca hayan sido contadas.
“Quiero llegar al lector como sea, pero la historia tiene que tener interés para mí (…) la función del periodismo es buscar hechos reales y muchos que no están en internet, yo quiero ir a la puerta de alguien que nunca haya salido en una entrevista. Quiero dar algo fresco, íntegro, en lo que puedas confiar”.
Por eso, el estadounidense no cree en el poder de la inteligencia artificial en su oficio y tras varias pruebas con uno de sus más usados programas ha llegado a la conclusión de que mucho de lo que dice es mentira.
