Mis queridos lectores, el encabezado de la columna de hoy no es el título de una película de Tim Burton, sin embargo, tiene mucho que ver con lo que le suceden a los vinos que tienen unos malos hábitos.

Así como los seres humanos nacemos, crecemos, nos desarrollamos, envejecemos y morimos, a los vinos les ocurre exactamente lo mismo.

Los vinos de variedades blancas de tipo jóvenes comienzan con un color blanco suave casi transparente, pasando por los verdosos suaves, los amarillos canario, amarillo paja, dorado, ámbar y ocre.

Esta escala de colores es producto de la oxidación que va ocurriendo a medida que pasan los años; además, el vino tiene unos seres vivos que siguen desarrollándose en menor o mayor medida dentro de la botella, todo ello, aunado a los agentes externos como el paso inexorable del tiempo, la poca o mucha exposición a la luz, al calor y la humedad, puede influir para que los vinos sufran esta metamorfosis.

Siempre recomiendo ver el año de la etiqueta del vino, aunque dependiendo de qué variedad de uva blanca sea es la cantidad de tiempo que tiene de vida, repito, esto aunado a las condiciones que tengan de guarda. Si el vino es cosecha 2018, ese vino ya tiene seis años y, según el cuidado que se haya tenido, es un vino que está a punto de fallecer, ya que la curva de evolución de un vino envasado y con todos los cuidados, es entre 3 y 5 años.

Algunas veces podremos encontrar vinos de tan solo 2 años de envasado y ya presenta unos cambios en la coloración o el corcho tiene humedad.

Ahora bien, si usted tiene guardadas botellas de su boda en 1987, mejor deshágase de ellas, puesto que esos vinos ya son vinagres balsámicos. Aquí colocamos una regla importante: no todos los vinos son los ideales para guardar.

En los vinos tintos ocurre algo similar, pero éstos comienzan a degradarse de manera diferente: inician de manera oscura, pasando por rojos granates, rojos rubíes, colores teja y marrón; eso es también por la oxidación.

No es regla, pero se calcula que un vino tinto en excelente estado de guarda (una cava a la temperatura correcta, sin luz y sin mover la botella) puede durar de 5 a 9 años o más.

Hay vinos que se preparan para que duren mucho más tiempo, esos son fáciles de identificar: son aquellos que son marcas muy reconocidas de vinos franceses y los vinos gran reserva españoles, que representan menos del 1% de los vinos que por su tratamiento y por sus respectivas legislaciones deben de tener un proceso de guarda diferente, un corcho un poco más largo de lo normal y se tienen en cavas especiales.

Un hecho asombroso es que las levaduras que trabajan en el proceso de la fermentación crecen, se desarrollan y mueren junto con el vino.

Hasta aquí llegamos, disfruten una buena copa de vino, revisen siempre el año de cosecha antes de comprar una botella. Hasta la próxima semana. ¡Salud!

*Sommelier

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