“Son las buenas costumbres, y los nobles hábitos, los que producen las más grandes ideas y los más hermosos amores”, Honoré de Balzac, escritor francés. (1799-1850).
En estos renglones quisiera hablar sobre la importancia que tiene el abanico de mano algo que, en la actualidad, la mujer joven no lo quiere usar pensando que es algo que la va a avejentar, algo inexplicable, pues este tipo de abanico es, podríamos decir, casi indispensable en lugares donde el calor es inaguantable.
Acá hay varias tácticas femeninas en el uso de ese abanico:
— Abanicarse rápidamente: te amo con intensidad.
— Abanicarse con lentitud: soy casada y me eres indiferente.
— Cerrar despacio: eso significa sí.
— Cerrar rápido: significa un rotundo no.
— Dar un golpe con el abanico sobre un objeto: significa impaciencia.
— Cubrirse los ojos con el abanico abierto significa: te quiero.
— Cubrirse la cara con el abanico abierto significa: sígueme cuando me vaya.
Considero que el invento del abanico plegable es algo estupendo y se piensa que se originó hace unos 4,000 años en el antiguo Egipto.
Hay infinidad de tipos de abanico: chicos, grandes, pintados a mano, de madera o de plástico. Los más lujosos son los que tienen carey o madera labrada con tul bordado a mano en la parte superior.
Espero que estos cortos renglones animen a las mujeres jóvenes a usar ese elemento que es imprescindible para las mujeres adultas.
