Los estudiantes de séptimo semestre de la Licenciatura en Teatro de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY) presentaron el examen final de la asignatura Teatro y Sociedad en un evento que no dejó indiferente a los asistentes.
El performance titulado “Descomposiciones”, dirigido por el profesor Ulises Vargas, invitó a una reflexión sobre las nuevas formas de expresión teatral, alejándose de la tradicional estructura dramática basada en el texto, y a crear conciencia y sentimientos en el espectador.
Antes de iniciarse la función, el director ofreció una breve introducción en la que explicó el enfoque de la propuesta: “Lo que van a ver a continuación es una apertura del proceso que llevó el grupo durante el semestre”. También detalló la intención de la asignatura de explorar diferentes formas de teatro, como el foro, el documental y el performance.
“Es un acercamiento, una experimentación, desplazándonos de la teatralidad dramática, una teatralidad basada en el texto dramático”, explicó.
La pieza presentada consistió en una serie de gestos, signos y propuestas que, según Vargas, los estudiantes desarrollaron a lo largo del semestre en colaboración con él. “Es una compilación de temáticas, premisas y propuestas que los estudiantes estuvieron desarrollando y que, en colaboración conmigo, articulamos para esta pequeña propuesta”, dijo el profesor, que invitó a los espectadores a reflexionar sobre lo visto una vez concluido el acto.
“Descomposiciones” no solo fue una prueba de los avances académicos de los estudiantes, sino también una clara muestra del interés por ampliar los límites de la teatralidad convencional, ofreciendo una experiencia única tanto a los participantes como al público.
La puesta en escena fue un reflejo de la transformación que experimenta el teatro contemporáneo, integrando elementos de performance y otras formas artísticas para crear una experiencia visual y emocionalmente impactante.
Los asistentes, atentos y comprometidos con la obra, fueron testigos de una experimentación que, lejos de ofrecer respuestas definitivas, abrió las puertas a nuevas maneras de entender el teatro como una herramienta para la reflexión social.
Este tipo de propuestas demuestra el enfoque innovador de la UNAY en la formación de sus estudiantes, invitando a los futuros profesionales del teatro a cuestionar, explorar y reinventar las formas en que el arte escénico puede dialogar con la sociedad.
El performance, que abarcó seis meses de trabajo, fue el resultado de una investigación exhaustiva y de la exploración de diversas formas de expresión. Los estudiantes, cada uno desde su poética personal, desarrollaron propuestas individuales de performance que, al final, se unieron en una única presentación colectiva.
La obra se construyó a partir de propuestas individuales que se fusionaron para crear una atmósfera visualmente impactante, en la que la combinación de colores, vídeos, iluminación, textos y sonidos se convirtió en un lenguaje único que mantuvo a la audiencia atrapada desde el inicio.
“Descomposiciones” se presentó como una obra que podría interpretarse como un solo personaje con muchas aristas o, por el contrario, como cientos de personajes que se van descomponiendo y recomponiendo a través de las distintas capas de la propuesta escénica.
La libertad creativa, la multiplicidad de enfoques y la fluidez entre lo visual, lo sonoro y lo textual permitieron que “Descomposiciones” fuera mucho más que un examen final: fue un espacio de exploración que desafió las fronteras de la teatralidad. Al final de la presentación, el profesor Vargas invitó a los asistentes a compartir sus impresiones, ofreciendo así una oportunidad para profundizar en el proceso creativo y las ideas que habían dado vida a la obra.— DARINKA RUIZ MORIMOTO
