Exposición “Fake News: El valor de la información” presentada en la sede de la Fundación Telefónica Movistar en Buenos Aires
Exposición “Fake News: El valor de la información” presentada en la sede de la Fundación Telefónica Movistar en Buenos Aires

MADRID (EFE).— Investigadores hallaron una mayor tendencia a creer noticias falsas y conspiraciones en personas que están en los extremos de la confianza: son muy crédulas o excesivamente desconfiadas, según un estudio publicado ayer por la revista “Plos Global Public Health”.

El trabajo, dirigido por científicos del University College de Londres, se centró en la confianza epistémica, es decir, la disposición de una persona a confiar en la información que le llega, y que fue definida por Peter Fonagy, investigador de psicología de la institución.

La alteración de la capacidad de confianza epistémica puede socavar el funcionamiento social saludable de una persona, que requiere de una comprobación y actualización rápidas y eficaces del conocimiento, y derivar en trastornos psicológicos, señalan los autores.

Los científicos del University College analizaron cómo la vulnerabilidad generada por la alteración de la confianza epistémica puede afectar la resiliencia psicológica de una persona y el adecuado funcionamiento social.

Realizaron dos estudios para examinar el papel de la confianza epistémica a la hora de reconocer las noticias falsas y la susceptibilidad al pensamiento conspirativo.

Midieron dos tipos de perturbación de la confianza epistémica: la desconfianza, que implica la tendencia a rechazar o evitar cualquier información que se recibe, y la credulidad, en la que la información se recibe con una discriminación insuficiente, lo que hace que el receptor sea muy vulnerable a la desinformación.

Un total de 705 y 502 adultos residentes en Reino Unido participaron respectivamente en las investigaciones, en las que respondieron a cuestionarios que les enviaron.

El trabajo se hizo con informaciones de las vacunas contra el Covid-19.

Los resultados muestran que las personas con alto grado de credulidad diferencian poco o nada entre noticias falsas y reales, y son propensas a percibir los bulos como si fueran informaciones ciertas.

Se vio que las personas desconfiadas tienden más al pensamiento conspirativo y a dudar de todo.

En los dos casos, quienes tienen exceso de desconfianza o de credulidad creen más en teorías conspirativas relacionadas con el Covid y se mantienen indecisos sobre la necesidad de vacunarse.

“La alarmante propagación de noticias falsas y la quiebra de la confianza colectiva en las fuentes de información es uno de los problemas más alarmantes y urgentes de la salud pública mundial en la era digital”, subrayan los investigadores.

Añaden que hay que trabajar en intervenciones más eficaces de salud pública que aborden directamente la desconfianza y la credulidad e intenten revertirlas.

Abogan por hacer estudios similares en otros países para ver si las conclusiones de éste son extrapolables.

De un vistazo

Alarma

“La alarmante propagación de noticias falsas y la quiebra de la confianza colectiva en las fuentes de información es uno de los problemas más alarmantes y urgentes de la salud pública mundial en la era digital”, subrayan investigadores.

Intervenciones

Añaden que hay que trabajar en intervenciones más eficaces que aborden directamente la desconfianza y la credulidad e intenten revertirlas.

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