• Sobre estas líneas, monseñor Mario Medina Balam, obispo auxiliar de Yucatán, durante su plática en la cena de anteayer en el Seminario Menor; a la derecha, el número musical a cargo de los seminaristas

En la cena espiritual que anteayer se llevó al cabo a beneficio del Seminario Menor “San Felipe de Jesús”, monseñor Mario Medina Balam, obispo auxiliar de Yucatán, exhortó a los feligreses a reflexionar sobre la esperanza en el tiempo de Adviento, que, aunque tiene un origen pagano, los cristianos lo adoptaron para la llegada de Jesucristo al mundo.

“Con el paso de los siglos se aplicó al tiempo de cuatro semanas que preceden y preparan la fiesta de la Navidad. Y la reforma litúrgica, que vino con el Concilio Vaticano II en el siglo pasado, propone el tiempo de Adviento en un doble sentido, porque se celebra el ya, pero todavía no”.

El “ya”, explicó, se refiere a la primera venida del Señor que da por terminada la gran espera mesiánica del pueblo elegido, y el “todavía no”, a su vuelta gloriosa que debe satisfacer la esperanza de la humanidad redimida en la sangre de Cristo.

Ante decenas de fieles, que minutos antes escucharon a los seminaristas cantar, monseñor Medina Balam recordó que Adviento quiere decir: Dios está aquí, “no ha dejado el mundo, no nos ha abandonado”.

Uno de los elementos fundamentales del Adviento es la espera, que al mismo tiempo es una esperanza marcada por la certeza de que el Señor está presente a lo largo de la vida de cada uno.

Resaltó que la esperanza es el puente entre el presente y el futuro, pues se refiere a algo deseado. Asimismo, señaló que la esperanza es una virtud que dinamiza el momento presente y se concreta en un modo de vivir y permanente espera.

En ese sentido, señaló que un ingrediente necesario que acompaña a la esperanza es la paciencia.

En su mensaje, acompañado de ejemplos cotidianos, citas bíblicas y frases de San Pablo, San Juan Pablo II y Santa Teresa de Calcuta, el obispo apuntó que cuando se ve lo que se espera ya no se espera más, pero cuando se espera lo que no se ve se espera con constancia.

“El objeto de nuestra esperanza es llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero. Eso es lo que significa recibir esperanza. Conocer al Dios verdadero pareciera que es algo que pertenece a la fe; sin embargo, como decía el papa Benedicto: ‘La fe es la sustancia de la esperanza’”.

En la plática también dijo que la esperanza es una virtud propia de caminantes y peregrinos, que continuamente es puesta a prueba por las dudas, pero “el Adviento es tiempo de esperanza, el nacimiento del Salvador es fundamento de nuestra esperanza, somos llamados a ser testigos de la esperanza, y la esperanza es motor de la vida cristiana”.

Al final de su plática, monseñor Medina Balam invitó a los asistentes a hacerse tres preguntas en estos días de adviento: ¿cuál es la esperanza que sostiene mi vida cristiana?, ¿qué actitudes veo en mi vida que sean signos de esperanza? y ¿qué rasgos de esperanza debo cultivar en este Adviento?

Luego de la plática se sirvió la cena, la cual fue amenizada por los seminaristas, quienes previamente se habían presentado y compartido qué es lo que más se les ha complicado durante su formación y qué significado tiene la oración en sus vidas.— IVÁN CANUL EK

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