Cientos de fieles vivieron este miércoles una jornada de fe y devoción en torno a la Virgen de Guadalupe en la víspera de su día, con peregrinos que llegaron de todas partes del Estado y de distintas colonias, fraccionamientos y comisarías de Mérida para pedirle su protección o como ofrecimiento a una petición.
¡Viva la Virgen de Guadalupe! Se escuchó gritar muchas veces cuando los grupos de Antorchistas iban llegando a la parroquia de San Cristóbal, Santuario Guadalupano.
Peregrinos de Peto, Temax, Ticul, Isla Arena, Kimbilá, Komchén, entre muchos otros, arribaron a la iglesia como parte de una promesa que hacen a la Virgen, y como un acto de fe a la Virgen María.
David Agustín Dzib Chacón y Jesús Alejandro Ravel Pérez son dos antorchistas que llegaron ayer a su encuentro con la Guadalupana.
Son parte de un grupo de 25 peregrinos de Ciudad Industrial El Roble, que desde hace 15 años se juntan para mostrar su devoción a la Virgen.
Antorchistas con devoción a la Virgen de Guadalupe
Cada año eligen un poblado al que viajan, y desde el lugar seleccionado regresan como antorchistas a Mérida.
Este año fueron a Kimbilá, de donde salieron a las dos de la tarde, y llegaron a San Cristóbal alrededor de las 4:30 de la tarde. Ellos peregrinan en bicicleta y la mayoría son familias.
Por ejemplo, Jesús estaba acompañado de su hijo de 10 años, y había otros niños que fueron parte de la peregrinación, el más pequeño de 8 años.
David y Jesús contaron que ellos son antorchistas desde hace 25 años, y hace 15 años decidieron crear su propio grupo. Jesús tenía 14 años cuando comenzó a participar.
¿Por qué hacen su peregrinación?
Comparten que peregrinan al encuentro de la Virgen de Guadalupe para que les vaya bien, para tener salud y trabajo.
David cuenta que también hay quienes le hacen peticiones a la Morenita del Tepeyac, pues recuerda una muchacha que no podía tener hijos y le pidió a la Virgen su intercesión, y hoy tiene dos hijos.
Señalaron que hacer esta actividad alimenta su fe y sienten que les va mejor en la vida.
La familia integrada por Reyes Vallejos Alonso, Janet Caamal Dzulub de Vallejos y su hijo Iker Antonio Vallejos, de 6 años, también llegaron al encuentro con la Virgen de Guadalupe.
En su caso forman parte de un grupo de 47 antorchistas que salieron de la comisaría de Xcanatún ayer a las 5 de la tarde. Viajaron a Valladolid desde donde retornaron corriendo durante todo el recorrido.
Explican la actividad de los antorchistas
Reyes comparte que cuando llegaron a Valladolid hicieron oración en la iglesia, estuvieron ahí como una hora y luego comenzó el retorno a Mérida.
En este caso la antorcha se pasa de mano en mano a cada uno de los que participan, quienes tienen a su cargo una parte del recorrido.
El más pequeño en participar es su hijo de tan sólo 6 años, y el más grande tiene más de 70 años.
Janet señala que cuando están corriendo llega un momento en el que les duelen las piernas y todo el cuerpo, pero la fe los mantiene en la carrera, corren motivados y agradeciendo a la Virgen por la salud, por todo lo bueno que les has brindado.
Indica que hay quienes le hacen promesas a la Virgen y corren descalzos, otros que le piden por la salud de algún familiar enfermo, o hay quienes perdieron a un ser querido y también ofrecen su dolor a la Guadalupana.
Porras a la Virgen María
Entre los peregrinos que ayer por la tarde llegaban a San Cristóbal se escuchó a un entusiasta grupo que iba echando porras: “María es la reina, María es amor”, “María es la reina de mi corazón”, “Viva María! exclamaban.
Se trató de un grupo de la iglesia de Santa María de Guadalupe de Cordemex, quienes integraron la primera antorcha “retro”, como ellos mismos señalaron.
Y es que Pedro Catzín Chablé y Gabriela Betancourt Padrón compartieron que ellos fueron peregrinos de niños, pues se organizaba una peregrinación de infantes de la parroquia a San Cristóbal, pero esto se dejó de hacer.
Verbena afuera de la iglesia de San Cristóbal
A las afueras de la iglesia se realizó una verbena en la que vendieron variedad de antojitos y postres para los cientos de peregrinos que iban llegando, y los que se esperaban al avanzar la noche.
Una romería de personas con playeras de estampado de la Virgen, imágenes religiosas y veladoras se pudo ver en el Santuario Guadalupano de San Cristóbal, que una vez más, en la víspera de la celebración, fue epicentro de encuentro, de fervor y veneración.




















