Hola, mis queridos lectores. Lo prometido es deuda y hoy vamos a hablar de los vinos espumosos en estas celebraciones decembrinas y, claro, detrás de la botella está el mito de si las burbujas se le suben rápido a la cabeza y esas cosas.

Respondiendo a uno de los tantos e-mails sobre qué tantas calorías aportan los vinos de tipo espumoso, digo que por ejemplo los vinos de tipo demi sec, los espumosos tienen una graduación alcohólica aproximada de 11 grados, que a la resultante aportan en una botella nada más y nada menos que 107 calorías.

Un vino del tipo dulce aporta 153 calorías por botella y un brut o extra brut nos da 100 calorías. Esto es porque el espumoso de tipo brut nature no contiene azúcar. Les dejo una sencilla tabla para que ustedes saquen sus conclusiones a la hora de elegir, además es un buen tema para que personas con diabetes sepan si pueden beber algún tipo de espumoso.

Brut nature, hasta 3 gramos por litro y sin adición de azúcar (es azúcar propia de la uva); extra brut, hasta 6 g/litro; brut, hasta 12 g/litro; extra seco, entre 12 y 17 gramos de azúcar por litro; seco, entre 17 y 32 gr/litro; semiseco, entre 32 y 50 gramos de azúcar por litro, y el dulce, más de 50 gramos por litro de azúcar.

A mi buen entender y para personas que padecen de diabetes, recomiendo una (y tan solo una) copa de espumoso brut nature. En la etiqueta lo dice, son los tipos cava o aguja, se les llama así por lo fino de sus burbujas.

Y también vamos a platicar del metido (se pronuncia champanuá) con el cual se elabora el champagne champanoise: se hace con uvas como chardonnay, pinot noir y pinot meunier y son todos aquellos vinos que se contienen gas carbónico proveniente de una segunda fermentación natural alcohólica en envase cerrado, con un método tradicional del siglo XVII.

En la cena de Navidad, para un espumoso de tipo dulce no hay nada mejor, como decía mi colega Georgina Estrada, que unos higos frescos con queso azul; para un espumoso como chardonnay se me antoja una ensalada que contenga manzanas y lechugas de colores; para un prosecco (vino espumoso italiano), algo de mariscos, sushi inclusive.

Para el brindis es bueno tener un buen espumoso, si es brut nature mejor, porque es el utilitario para muchas de las comidas, ya sea un cava o aguja español, un espumante, un prosecco o frizzante italiano.

Celebremos un año más de trabajo, de esfuerzo y de reunir a toda la familia en una mesa, no importa si hay o no hay pavo, lo importante es celebrar la vida. Que tengan una feliz Nochebuena, beban con moderación y la próxima semana hablaremos de los excesos que deja las festividades en nuestro cuerpo. ¡Salud! ¡Y viva el vino!

Sommelier.

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