Como un regalo adelantado de Navidad se sintió el concierto que anteanoche ofreció la Orquesta Sinfónica de la Universidad de las Artes de Yucatán, que reunió en el escenario el talento no solo de quienes integran la agrupación, sino también de dos invitados: el guitarrista David Huchín y el pianista Rafael Gutiérrez Vélez.
Fiel a su encomienda de apoyar a los músicos noveles y difundir el arte orquestal, la Osunay ofreció el concierto “Jóvenes talentos de Yucatán en el extranjero” en el Teatro Daniel Ayala, bajo la batuta de Alejandro Basulto Martínez.
El director del área de música de la UNAY, Elías Puc Sánchez, dio la bienvenida a los asistentes y explicó que el programa marcaba el cierre de funciones de este año y era especial porque unía a varias generaciones del Centro de Música “José Jacinto Cuevas” (Cemus), donde estudiaron los solistas invitados y el director de la Osunay.
Indicó que la presentación era una manera de unirlos en comunidad, ya que se efectuó a beneficio de un profesor de música que afronta un problema de salud; los ingresos de taquilla le serán entregados para gastos médicos.
Adelantó que el próximo año se desarrollarán proyectos interesantes con la Osunay, avalados por el rector Domingo Rodríguez Semerena, quien estuvo presente en el concierto.
Enseguida dio comienzo la presentación con la interpretación de “Fantasía sobre Greensleeves” de R.V. Williams, una obra que, como después explicó Basulto Martínez, es una suerte de arreglo de muy conocido tema.
La velada continuó con “Jig Variations” de Alejandro Basulto, quien también es compositor.
Fue en esta pieza en la que se tuvo la intervención de David Huchín Castro como guitarra solista.
Oportunidad
Alejandro Basulto contó que cuando supo de la presencia de David y de Rafael en Mérida no quiso perder la oportunidad de tenerlos con la Orquesta y por eso el programa tuvo dos invitados, algo poco común.
Señaló que la intención era que David Huchín interpretara un tema de Joaquín Rodrigo, pero no fue posible y se decidió por la obra de la autoría de Basulto, quien expresó que era un privilegio que su composición se interpretara en la ciudad que lo vio nacer.
David Huchín, originario de Umán, estudia actualmente un máster en guitarra clásica con Antigoni Goni y jazz con Fabien Degryse en el Koninklijk Conservatorium Brussel en Bélgica.
Su interpretación de anteanoche llevó a los escuchas al viaje de peripecias, que incluye angustias y fiesta, que propone el compositor.
La Osunay continuó la velada con la interpretación del Intermezzo de “Cavalleria rusticana” de Pietro Mascagni, un tema muy conocido, ya que ha sido parte de un “sinfín de películas”.
Para cerrar se eligió el Concierto para piano y orquesta número 2 en Fa Menor de Chopin, con Rafael Gutierrez Vélez como solista.
Rafael cursó la maestría en la Universidad de Música y Artes Escénicas de Stuttgart, y se inició en el programa solista con el profesor Noam Sivan en esa misma ciudad alemana. Se ha presentado en el Steinway Hall y el St. Martin-in-the-Fields en Londres, la Sala Rachmaninoff y el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú, el Petit Palau de la Música en Barcelona y el Verbrugghen Hall en Sídney.
Anteanoche lo arropó una sala sencilla, pero no por ello menos importante para el artista, a decir por el sentimiento con el que interpretó la obra de Chopin.
El pianista hizo gala de talento y por ello fue aclamado por el público.
Tras los emotivos aplausos, Gutiérrez Vélez ofreció como encore “El lago” de Federico Mompou.
Una vez más la Osunay cumplió con creces en una presentación que resultó un obsequio navideño.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
